Un poco de autoestima


El libro de la trufa en el stand
 







 

Stand de publicaciones gastronómicas

No he podido resistir la tentación. Esta mañana, Gema y Lourdes –responsables de Comunicación y Prensa en la Diputación de Huesca- me han comentado que el libro “Trufa. La Trufa de Huesca” lució en los estantes de la Feria de Frankfurt, celebrada en esa población alemana en octubre pasado. Se trata de una publicación que promovió la corporación provincial y desarrolló Gráficas Huesca, en la que aporté los textos. Aquí lucen las imágenes del stand de publicaciones gastronómicas y el detalle del libro oscense con otros textos españoles. Un poco de autoestima para acabar el año.












Confrontación


Huesca desde la carretera a Sangarrén

El oscense observó que sus sueños se repetían. Llevaba dos noches sin poder dormir pero no se dio cuenta hasta que recordó una imagen de las que tenía en mente. Era idéntica a otra de un sueño anterior.
Las archivaba en su cerebro con formato diapositiva y, al verlas juntas al trasluz, vio que coincidían. No solo eso. Cada vez que se repetían, el reloj de la habitación regresaba al horario de la primera secuencia. La noche no avanzaba. Probó a dormir con la mente en blanco. No podía. Volvían los sueños. Ahora se recreaban en esas repeticiones señalando con un cuadradito rojo cada novedad en la imagen.
Debe ser la medicación que estoy tomando, pensó el oscense. Leyó las instrucciones pero en ningún momento comentaban nada sobre esta situación. Todo se limitaba a posibles vómitos y diarreas si se producía una sobredosis. No era el caso.
Dio vueltas sobre la cama buscando huir de esta pesadilla que le perseguía pero no pudo. Repasó las diapositivas de sus últimos sueños para poder encontrar el origen del problema. En realidad era la misma imagen repetida hasta la saciedad con pequeñas modificaciones complementarias.
Había referencias a sus últimas lecturas, mezcladas de forma aleatoria y sin ningún tipo de estructura. Al menos observable en la diapositiva. Puesto que no podía dormir, el enfermó pensó que continuar el proceso de análisis, al menos, evitaba que el reloj fuera hacia atrás. Al no soñar, no se repetía la imagen, no se repetía la hora. El reloj avanzaba.
Tras un buen rato de dar vueltas a la imagen, empezó a definirse una línea que, entre sus distintos recorridos, componía una palabra: confrontación. Miró en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y una de sus acepciones hablaba de “cotejo de una cosa con otra”.
Los elementos de las imágenes que tenía en mente no hacían referencia a  comparaciones, contrastes y diferencias entre dos personas o cosas. Son los elementos que el oscense relacionaba con la acción de confrontar. Era un primer análisis. Por qué debo yo confrontar y el qué. Seguía sin entender nada. En estas, el oscense se durmió. Como esta vez no soñaba, el tiempo avanzó y al poco rato sonó la radio del despertador.
Mientras desayunaba, hojeó el periódico. Miró la fecha. Por un momento creyó que leía el del día anterior. No. Pero las fotografías eran casi iguales en los dos ejemplares. Empezó a observar que algunas de esas imágenes se correspondían con las que veía en su sueño. Es verdad. Eran elementos presentes en su vida cotidiana a lo largo de los últimos años, fueran producto de experiencias o lecturas. Los mismos. Mes tras mes, día tras días. El puzzle iba encajando poco a poco.
Puso la radio. Daban noticias. Huesca no avanza. Entonces comprendió: había que confrontar y empezar de nuevo o el sueño se repetiría eternamente. Nada más lejos de nuestra deseada realidad que la propia realidad que nos rodea. ¿Dónde dejé el cartel de la última manifestación en apoyo al desarrollo oscense? Volvemos a empezar.

Vino, franceses y yeso


Prensa de vino en un anuncio de El Diario de Huesca en 1886



El vino ha sido una importante producción en la economía oscense a lo largo de mucho tiempo. El destino, aparte del consumo en la zona, era la exportación al sur de Francia. Los caldos oscenses eran muy apreciados por su alta graduación para el “coupage” con vinos galos, logrando la graduación deseada por nuestros vecinos del norte. El negocio hizo que se estableciera en Huesca una buena nómina de comerciantes franceses de vinos.
La nómina de esta actividad económica alternaba apellidos oscenses y galos a finales del siglo XIX. Todos defendían la calidad del producto, rechazando acciones que modificaban sus condiciones, entre ellas el “enyesado”.  Consiste en agregar yeso en polvo a la uva o al vino, con el fin de hacerlo menos alterables o de avivar su color. Mejoran su aspecto y su conservación.
Así, el 5 de octubre de 1894 firmaban un anuncio, rechazando el vino enyesado. Figuraban Vaïle, Cassat, Lacoste, Bescós, Carlos, Lafon, Raoul Bert, Valin y Guarga.
Ese mismo año, según informaba El Diario de Huesca, en el mes de septiembre se avivó el movimiento de vino en la comarca oscense. Viajaron 23 vagones con 276 pipas a Zaragoza; 96 vagones a Pasajes, con 1.107 pipas; 1 vagón a Hendaya, con 14 pipas; otro a Cervere con 16 y otro a Jaca con 10. En total fueron más de 1.400 pipas las que salieron en septiembre. Se esperaba poco movimiento en octubre y la recuperación en noviembre según relataba el citado periódico en su edición del 3 de octubre de 1894.
La información sobre el vino era constante en la prensa oscense del XIX. En octubre, el día 23, se hablaba de la vendimia en diferentes partidos de la provincia. En el de Huesca  se esperaba una abundante cosecha “que podrán tener colocación en Francia pronto, si lo labradores no abusan del enyesado como suelen hacerlo en determinados pueblos”.
A finales del siglo XIX todavía no existía el ferrocarril internacional de Canfranc (se inauguró en 1928). Pero la carretera internacional no era ajena al movimiento del vino en dirección a Francia. En la edición del 8 de marzo de 1897, La Voz de la Provincia aludía a un periódico jaqués que informaba de que “continúan algunos arrieros llevando directamente a Francia, carros cargados con pipas de vino de la tierra, que pasan la frontera por el puerto de Canfranc y fijan el límite de su viaje en la populosa ciudad de Olorón”. Desde allí, el transporte se extendía por “Mauleón, Orthez, Navarrens, Revenac y Plana de Nay hasta las inmediaciones de Pau”. Lamentaba que fuera más el transporte porque había “un trozo de la carretera de la Fundería a Urdox que se ha desplomado”. Pedía a los cónsules de Zaragoza y Huesca que gestionaran su reparación. La presencia de un cónsul francés en Huesca confirmaba la importancia de la colonia gala y la actividad que generaban.

La muralla musulmana oscense


Sillares de la muralla musulmana oscense

Año 261 (874-875 en la contabilidad cristiana). Amrús mira desde un cerro cercano el estado de la vieja muralla de Waska. Construida por los romanos, el paso del tiempo ha sido inexorable. Es tal su deterioro que será preciso levantar una de nueva fábrica. Además, la ciudad ha desbordado el viejo perímetro. Como gobernador de la ciudad, ha recibido la orden de defender la ciudad con una fuerte protección.

Sube a su caballo y se dirige a la puerta norte de la ciudad. Es la más cercana a la Zuda. En su pequeño palacio le esperan dos afamados canteros, que han trabajado en otras murallas de la marca superior, y le van a plantear sus ideas. Se trata de amurallar todo el cerro, donde ya vivieron romanos y cristianos antes de llegar sus actuales regidores.

Desde el alminar de la mezquita sale la llamada a la oración. El encuentro con los canteros deberá esperar. El gobernador de esta plaza tiene que estar presente en esta ceremonia para tranquilizar a sus conciudadanos. Las últimas noticias sobre los movimientos de los cristianos del norte preocupan especialmente.

La llegada de los musulmanes a Waska, hace ya doscientos años, fue especialmente agitada. La ciudad sufrió bastante y cada generación ha ido recordando a la siguiente el dolor de la violencia. Por ello, se temen las consecuencias de una mayor relación con los cristianos del norte, con los que muchas familias están emparentando y con los que nunca faltan fricciones. Son gente ruda y dada a la dureza de la vida militar en parajes inhóspitos, como las montañas cercanas a Waska.

Amrús está más pendiente de sus obligaciones de gobierno que de las oraciones que surgen de la mezquita y se escuchan por todo el cerro donde está el centro administrativo. No obstante, Waska se extiende más allá de este espacio y es preciso tener previstas instalaciones protegidas por si llegan los cristianos con ánimo beligerante.

Han pasado mil años desde que Amrús recibiera el encargo de amurallar la musulmana Waska. Hace tiempo se cumplió  el noveno centenario de su toma por los cristianos. Ya nadie más ha ocupado la ciudad, que ha vivido marcada en su vida cotidiana por esta gran estructura. No obstante, no faltan los enemigos para esta construcción militar. La baja calidad de la piedra y el uso abusivo de sus sillares para otras construcciones o, simplemente, el derribo de un lienzo, la han dejado en la más mínima expresión. ¿Qué pensaría Amrús del encargo recibido si ahora paseara por el Trasmuro? Seguramente echaría de menos la inscripción que ordenó colocar en la puerta llamada Bab Lubun: “Esta es parte de la obra construida por Amrus ibn Umar amil del iman Muhammad, Dios le guarde por su fidelidad”.

La prensa oscense en 1886


Plaza de San Pedro

En 1886 había en Huesca seis publicaciones periódicas. Su distribución fuera de la ciudad puede dar idea de su divulgación y usar el derecho de timbre como referencia. Así, en septiembre de ese año El Diario de Huesca había satisfecho 60 pesetas. Le seguían por la cantidad abonada el Boletín Oficial y El Auxiliar del Púlpito, con 18 pesetas cada uno de ellos. La Crónica había abonado 15;  La Brújula, 12, y El Norte de Aragón, finalmente, 3 pesetas.
La prensa civil, como se puede observar, estaba dominada por el periódico de Manuel Camo, primero posibilista y luego liberal, según la carreta política de su fundador, posibilista primero y, después, liberal. Dejando a un lado el Boletín Oficial de la Provincia, y según lo apuntado por Gregorio Gota en su libro “Huesca. Apuntes para su historia” (1891 y facsímil en 2000), La Crónica, fundado por Mariano Castanera, era “independiente”. La Brújula, cuyo primer director fue Pascual Queral, era “fusionista”. Gota define al diario El Norte de Aragón como “conservador”. El Auxiliar del Púlpito, finalmente, era un semanario religioso fundado por el presbítero Juan Cañardo.

Los límites




Vivienda entre Cataluña y Aragón

Cuando se establecieron las provincias, el límite administrativo entre las de Lérida y Huesca, en buena parte de la zona más septentrional, quedó definido por el río Noguera Ribagorzana. En teoría. En la práctica, la divisoria administrativa discurre a veces por un lado y a veces por el otro. Se dan casos curiosos. Las casas de Puente de Montañana  están en su mayoría en la orilla izquierda del río pero es una localidad de la provincia de Huesca. Pero aún así, la calle Tremp tiene las casas de un lado en Aragón y las del otro en Cataluña. Un panel informativo así lo indica. Pero hay una situación más curiosa: una casa tiene el comedor en el viejo Reino y las habitaciones en el Principado. En la Ribagorza es difícil poner fronteras este-oeste. Me parece.


Calle Tremp

Cuestión de gustos

Comparsa oscense de gigantes


En su edición del 16 junio 1893, el Diario de Huesca afirmaba que se preparaba la renovación de la comparsa de gigantes y cabezudos para las próximas fiestas de San Lorenzo. Al mismo tiempo, “se piensa sustituir la famosa y tradicional gaita serrana por pito y tamboril”. El cambio era aplaudido por el periódico oscense “porque indica algo de mejores gustos”.

El molino de Benabarre


Antiguo molino harinero de Benabarre
 Benabarre es un población que merece una detenida visita. Pero, junto a la espectacularidad del castillo, la trama urbana, el pozo de nieve o la no menos espectacularidad del queso y el chocolate, rincones como el del molino harinero satisfacen al visitante. Seguro. El pequeño puente medieval salva el barranco. Al fondo, el edificio recuperado en su estructura y que estaba parcialmente excavado en la roca. En la parte alta, la balsa y el cubo para lanzar el agua parecen una muralla. Su restauración añadió un elemento de interés a la villa ribagorzana.

La manifestación del 14 de noviembre


En la Plaza de Navarra poco antes de la manifestación
 El seguimiento de la huelga del dìa 14 en la ciudad de Huesca no fue excesivo. El tejido industrial que hace unos años hubiera dado contenido a las cifras del paro ha desaparecido y ahora el el paro no es el de un día, sino el permanente que asfixia cada vez a más familias. Las personas que tienen un trabajo debieron considerar el riesgo de perder su puesto, pero no era la huelga la única forma de mostrar lo que se opina. Las dos manifestaciones que hibo el día 14 permitieron dar a conocer el amplio rechazo a la situación económica, política y social que muestra la sociedad oscense en estos momentos.
La concentración y manifestación de la tarde mostró en el centro de la ciudad la temperatura social en esta cuestión. Reunir a varios miles de oscenses por un motivo concreto es difícil. El asunto tiene así un valor añadido. La sociedad demanda soluciones. Con paciencia, pero con decisión.

Un poco de nostalgia

Plaza de san Félix y san Voto. Plumilla de Alvira Banzo


Mientras buscaba imágenes para una publicación que estoy preparando he encontrado esta reproducción de una plumilla de mi hermano Fernando. Es la oscense plaza de San Fñelix y San Voto, en proceso de derribo actualmente para urbanizar y mejorar ese entorno.
La imagen es de hace años y recoge la plaza como estaba antes, cuando formaba parte de la ciudad. Cerca de las huertas y del centro, era considerado casi el arrabal porque quedaba demasiado lejor de las cuatro esquinas.Supongo. El caso es que está bien cerca del centro, sobre todo ahora que las huertas criaron hormigón y florecieron las urbanizaciones donde antaño se cultivaban verduras y hortalizas. Con la que está cayendo, veremos qué crece ahora allí, pero esta "caries" de la ciudad se merecen un buen empaste.

Informarse para decidir


La claridad siempre debe seguir a la tormenta, por fuerte que sea


Las nuevas tecnologías permiten que la información que puede recibir la sociedad llegue desde muchos lugares y con muchos formatos, sin limitarse a los medios de comunicación tradicionales. Esto puede suponer un adelanto desde el momento en que cualquier persona puede divulgar cualquier hecho en casi cualquier lugar.
Pero, como en todo, una cosa es la cantidad y otra la calidad. Para que una información sea útil debe pasar por diversas fases. Hay que ver y escuchar, elegir entre el material recogido, decidir qué es relevante, qué es comprensible y qué responde a la realidad de los hechos.
Hay que elaborar una información de calidad, que sea fiable para el receptor porque la fuente sea de confianza, que sea accesible, precisa y detallada sin caer en el exceso. Hay que gestionar de manera adecuada la información obtenida de manera clara y comprensible para que la persona receptora la pueda interpretar sin problemas.
Ante la avalancha de informaciones que recibimos, principalmente  en las redes sociales, hay que mantener una actitud crítica para separar el grano de la paja. Para esto podemos  acudir a los medios de comunicación en los que trabajan periodistas capacitados porque son los que nos informan mejor y así tomar las decisiones más adecuadas. Me parece.

Los daños de las tormentas se repiten

El Isuela en el mediodía del sábado, día 20


Las fuertes tormentas que descargaron sobre la provincia el pasadon fin de semana fueron realmente espectaculares. La cantidad de agua caída en el tiempo que lo hizo generó un incremento de los caudales en ríos y barrancos que salieron de su cauce en muchos casos, Afortunadamente, aunque hubo daños materiales, no los hubo personales.
En Huesca el agua fue espectáculo para los oscenses que, a modo de romería, pasearon junto al río para ver la crecida e inmortalizarla con sus máquinas de fotos o video. Hubo problemas en el puente de las Miguelas, los caminos rurales, la comunicación en la salida hacia Almudévar o el río Sotón. Debe ser lo habitual.
Una crónica de El Diario de Huesca de 26 septiembre 1900 habla de una gran tormenta que descargó sobre Huesca. El puente del Isuela, que era entonces de  construcción medieval, quedó prácticamente cubierto por el agua y los arrastres en dos de sus ojos y casi en el central, más alto. Los caminos rurales del entorno sufrieron serios daños. Se suspendió el servicio  entre Huesca y Almudévar porque quedó cortada la carretera y el agua que bajaba por el Sotón rompió los pretiles del puente de la carretera de Jaca. Vamos, como el pasado fin de semana prácticamente.

El horizonte está en el año 2024


Autovía mudéjar a la altura de Igriés


En esta tierra no debemos tener memoria y nos soliviantamos al escuchar algo que consideramos perjudicial, pese a que nos lo habían anunciado con anticipación. No hay fondos en 2013 para las obras de las autovías en obras: A-21, 22 y 23. No hay derecho, gritamos. Pero resulta que la ministra de Fomento, Ana Pastor, informó en el Senado el 14 de marzo pasado que “en el horizonte de 2024 su departamento va a realizar actuaciones en la red de gran capacidad de Aragón consistentes en la construcción de 388 kilómetros de nuevas autovías con una inversión de 2.254 millones de euros y 27 km de aumento de carriles en autovías en servicio con una inversión de 25 millones de euros”. Quedan doce años hasta esa fecha. También incluía en este paquete, entre otras obras, “la A-2 entre Alfajarín y Fraga”. No sé qué pensarán las concesionarias de autopistas.
La ministra de Fomento también se comprometía “con la mejora del Eje Pirenaico”, con la Travesía Central de los Pirineos anunciando una ayuda de 5 millones de euros, “que permitirá la realización de los estudios necesarios”. Los ferrocarriles también tenían su apartado. Así, explicó que en “la Red Convencional se va a trabajar con el objetivo de renovar el trayecto a Canfranc e implantar en 221 km el Asfa digital y además, hay actuaciones en marcha para suprimir 84 pasos a nivel”. Habrá que suponer que con el horizonte del 2024 también. Los entrecomillados pertenecen a la nota de prensa que Fomento emitió tras la comparecencia. Qué suerte tienen en Madrid con la abundancia de paciencia que atesoramos los aragoneses.

Somos pocos y no hacemos mucho ruido


La carretera N-230 de Lérida al Valle de Arán discurre entre las provincias de Lérida y Huesca


En Aragón somos pocos y hablamos castellano. Bueno, se hablan más lenguas pero la de Cervantes es común para todos los aragoneses. Cumplimos con las obligaciones presupuestarias para disminuir el déficit, somos poco dados a grandes dispendios, no alborotamos excesivamente y no utilizamos “español” como descalificación. Pero parece ser que no es suficiente.
El gobierno central nos premia con una disminución mayor que la media nacional en la partida dedicada a inversiones para 2013. Huesca y Teruel están en el furgón de cola de las provincias españolas en esta materia. Seguramente, si aplican la inversión por habitante, a poco que pongan, siempre saldrán cantidades elevadas dada la despoblación de ambos territorios aragoneses. Pero la ordenación territorial busca organizar el espacio para que todos podamos vivir con dignidad en nuestra tierra.
Reabrir el ferrocarril internacional de Canfranc, acabar con los planes de regadíos o culminar unas autovías que mejoran el enlace Mediterráneo Cantábrico al norte  del Ebro, por lo visto, deben ser asuntos de poca envergadura que no merecen la atención del gobierno de Madrid. Mientras escribía estas líneas surge otra respuesta de traca. Ahora resulta que desdoblar la N-II entre Zaragoza y Fraga es competencia desleal con las autopistas. ¿Y el tramo que hace tiempo es autovía? Luego, que la gente se queja.

Miedo a la marcha de Cataluña

Cataluña tiene su sitio en mi idea de España. Es el contrapeso al centralismo madrileño. Su análisis crítico beneficia a territorios como el aragonés que solamente con su tradición histórica no tendría suficiente para superar la fuerza del centro (geográfico). Si finalmente sus habitantes decidieran dejar esta nación, sería algo a respetar si se realiza de forma racional y dialogada. Pero me preocupa la simple posibilidad de que Cataluña dejara de ser España. Espero que se solucione con una medida intermedia que no lleve al extremo de colocar límites donde creo que no los hay.
En Huesca, media provincia vive social y económicamente en torno a Cataluña. La carretera que sube de Lérida al valle de Arán circula alternadamente por ambas provincias. Bastantes oscenses dependen de Cataluña para su atención sanitaria, educativa o de protección civil por cuestiones de cercanía geográfica, pero también de relación construida a lo largo de los tiempos.
El sector agro-ganadero en Huesca y Lérida no entiende de límites administrativos en buena parte del territorio. No se pueden poner fronteras a la voluntad de las personas. Un ejemplo gráfico de que no hay límites, sino transición, es la lengua. El castellano y el catalán no se unen en el límite administrativo de las dos provincias. Hay toda una transición desde formas castellanas y aragonesas en el territorio hasta llegar al catalán que se habla en Cataluña.
No hace falta aludir a tiempos pasados, porque lo que nos jugamos es el futuro. Reconozco que nadie debe formar parte de una nación si no lo desea, pero entre la unidad y la ruptura total hay muchas fórmulas para lograr una convivencia satisfactoria. Supongo que si Cataluña tomara esta iniciativa, el País Vasco iría detrás.
Mi deseo de la permanencia catalana en el conjunto del país tiene un origen bastante egoísta. Sin este contrapunto, España pasaría a ser finalmente la Castilla que siempre quiso ser, anulando cualquier desviación de la ortodoxia madrileña para evitar que se repitiera el abandono de un territorio. La unificación que se intentó tantas veces sin éxito a lo largo de nuestra historia tendría ahora la ventaja de no contar con los alumnos más díscolos de la clase. Sería más fácil. Da miedo pensar en la marcha de Cataluña, aunque la Europa de los mercados tendría una solución para solventar cualquier problema y seguir dominando el territorio ibérico.
Esto de las dos Españas que se ha venido manejando desde hace tiempo tiene, entiendo, una lectura diferente en estos momentos. Las dos Españas, ahora, son Madrid y el resto. Me parece.

Sercué



Iglesia de Sercué con los Sestrales como telón de fondo

Sercué es una población del Sobrarbe que figuraba en los censos como deshabitado. Ha sufrido el clásico proceso de despoblación que ha protagonizado la provincia de Huesca, y especialmente el Pirineo. Pero ahora, hay más viviendas construidas y habitables que las que tenía cuando estaba habitado continuamente. Me lo comentaban en el bar de Fanlo, tras haber recorrido el sendero que lleva a Sercués dede la HU-631. El lugar donde está ubicado, cerca del Cañón de Añisclo y con los Sestrales como telón de fondo, le han hecho atractivo. La iglesia, muy sencilla, es un edificio románico. Por aquí anduvo San Úrbez y protagonizó uno de sus milagros más conocidos: el ganado que cuidaba entró en un campo, pero solamente se comió las malas hierbas y respetó el trigo.

Transporte de madera por el Guatizalema

Valle de Nocito

El transporte de madera desde el Pirineo a la tierra llana tuvo en los ríos su principal vía de comunicación. Cuando apenas había caminos y los medios de transporte tenían poca capacidad, llevar los troncos, bien sueltos bien en navatas, era el método habitual para las largas distancias.
Se ha recuperado con carácter festivo este método de transporte en el Cinca o el Gállego y hay noticias de la actividad económica que se generaba en torno a esta actividad cuando el camión y el asfalto o el ferrocarril no eran ni siquiera sueños. En ríos de menos entidad también se planteó el asunto. En el caso del Guatizalema, se hablaba de encauzar el río entre Nocito y Almunia del Romeral para “facilitar la extracción de maderas de los bosques que pueblan la sierra de Guara, Nocito y Valle de Serrablo”. En una publicación de 1859-1861 se escribió que con este fin “se concedió en 1856 la canalización del Guatizalema desde el pueblo de Nocito hasta mas debajo de la almunia de Romeral por ocho años y al peaje de 7’40 reales por cada madero, quedando después las obras a cargo de la provincia”.
La obra no se llevó a cabo. El dato figura en la página 181 de  la “Memoria sobre los productos de la Agricultura española reunidos en la Exposición general de 1857, presentada al excelentísimo señor ministro de Fomento por la junta directiva de aquel concurso”, impreso en la Imprenta Nacional de Madrid, en 1859-1861.

El tercer rail


Estación de Canfranc

El Pirineo Aragonés recogía en su ejemplar del 1 abril 1973 unas informaciones del Heraldo de Aragón sobre comunicaciones en el norte de la provincia. Hacía referencia a “colocar un tercer raíl del ancho francés, que debería llegar hasta Zaragoza, lo cual no supone variar el trazado ferroviario”. Un tercer carril en la vía actual, ¿le suena?
Se hablaba de la electrificación de la línea del ferrocarril de Canfranc hasta Zaragoza para continuar luego en dirección a Valencia. En materia de carreteras se aludía a “las conversaciones que un grupo financiero catalán está llevando a efecto para crear una autopista de peaje que enlace Zaragoza con Jaca”.  Una autopista de peajem ¡ojo!
La publicación jaquesa concluía destacando de esta “doble información que si llega a cobrar realidad ha de redundar en beneficio del Alto Aragón”.
Lo de la autopista y el grupo empresarial se diluyó según hemos comprobado con el paso del tiempo, pero una autovía está en fase de obras. Lo de la electrificación debe permanecer en algún cajón del ministerio. Y lo de la tercera vía, menos mal que no se hizo, porque en función de la experiencia que hay en el tramo Huesca-Tardienta la cosa no hubiera supuesto mucha mejora.

Estopiñán, en el Alto Aragón más oriental



Estopiñán desde el camino a Canelles
 

Estopiñán está el extremo meridional de la Ribagorza. Para llegar hasta aquí circulamos por la carretera N-230, de Lérida al Valle de Arán, en el tramo entre Alcampell y Benabarre, tomando el correspondiente desvío señalizado. En su entorno hay elementos interesantes ligados con la minería, el agua y la hidroelectricidad.
Estopiñán pasó de manos musulmanas a cristianas cuando Ramon Berenguer I, conde de Barcelona, conquistó la población en torno a 1058-1059. En este tiempo sitúa Manuel Iglesias Costa la construcción de la actual ermita del cementerio. Afirma que “es perfectamente coherente con la toma del castillo de Estopiñán,  mediados del siglo XI. Su construcción debió demorarse un poco, y su relación con los condes de Barcelona pueden explicar su fisonomía, que la aparta un poco del románico ribagorzano”.
El castillo es uno de los elementos destacados de la silueta de Estopiñán. Corona un alargado cerro. Sus dimensiones, según apunta Adolfo Castán, son 98 metros de largo y 18 metros de anchura media. Esta prolongada horizontalidad se veía compensada con sendas torres en los extremos, de las que se conserva el arranque. Afirma que “externamente transpira poderío y arrogancia”, pero el interior no conserva los elementos suficientes para imaginar cómo era. No obstante, describe un aljibe de buena sillería y cubierto con bóveda, fechándolo entre los siglos XI y XII.
Las calles de Estopiñán, a diferente altura acercándose al nivel más alto del castillo desde el más bajo de la iglesia, son cortadas por otras más estrechas y muy empinadas, enlazándolas. Una de estas cuestas, según gran cartel informativo, cubre el espacio que hace años se destinaba al frontón.
Podemos ver un amplio catálogo de arquitectura civil. Varios edificios lucen en sus portadas fechas del siglo XIX y, en su mayoría, adornos vegetales. Hay fechas más antiguas, como 1589 y 1619, algunos nombres y escudos. El Ayuntamiento conserva el escudo de España que imperó en la Restauración y que solamente recogía el Castillo y el León, obviando las cadenas de Navarra y las barras de la Corona de Aragón. Lleva la fecha 1894. En su momento, Joaquín Costa firmó con otras personas un flamígero escrito –muy propio de él- rechazando esta decisión, que ignoraba la Historia de España. Ahora es un elemento más de la historia propia de esta población.
Otro edificio destacado es su parroquial de San Salvador. Manuel Iglesias lo define como un edificio renacentista, construido entre los siglos XVI y XVII. Es de una nave, con ábside pentagonal y coronado el exterior con una galería de arquillos típica de la arquitectura aragonesa. La torre se levanta a los pies. Tiene un primer cuerpo de planta cuadrada y los dos restantes octogonales.
Desde Estopiñán dominamos un amplio espacio de su entorno. Las vistas son dilatadas y se disfruta del paisaje a bastantes kilómetros de distancia. No defrauda. Una conversación con las gentes del lugar completará una interesante visita.

Restauración de la ermita de Torm

Ábside y bóveda hundida de la ermita (mayo 2011)

La ermita de Torm es la iglesia de un desaparecido pueblo de ese nombre, cerca de Santorens. Su estado de deterioro hacía pensar en una pérdida irremediable. La cubierta del templo había empezado a desplomarse y eso no auguraba nada bueno. El interés de las gentes de Santorens por conservar esa parte de su patrimonio parece haber alcanzado el éxito. Ya hay un presupuesto para, al menos, consolidar lo que queda, evitar un  mayor deterioro y preparar una segunda fase para su recuperación completa. La noticia la divulgaba este verano la página web “meteosalvador”, que ofrece información de Santorens, aportando el presupuesto de las obras. Este es el enlace:




El Diario del Altoaragón publicó un reportaje sobre la ermita de Torm. Este es el enlace:



La cesta de la compra




La noche oscura de la crisis también planea sobre Huesca
 
La crisis tiene páginas que no aparecen en los medios de comunicación más populares. Esta mañana, la espera a la apertura del supermercado no era diferente a la de otros días. Un señora mayor con su carro de ruedas, una joven menuda, un señor de mediana edad muy saludador. Como sucede de un tiempo a esta parte, pese a la ordenanza de convivencia, una persona pedía limosna.
Pero había algunas diferencias. El señor saludador se apartaba del grupo con un paquete de tabaco en la mano. De su interior sacaba un cigarrillo que, en otros momentos, hubiera sido una colilla en el cenicero. Pero ahora volvía a los labios del fumador para las dos o tres caladas que escasamente podrían darse.
Al abrir la puerta del super la señora del carro no entraba . A qué esperaba. Luego he visto que comentaba algo con las personas que pasaban a su lado. De aspecto cuidado, solicitaba una ayuda económica para poder hacer la compra en ese establecimiento. Las pocas personas que estábamos allí algo le hemos dado, pero cuando he salido de comprar, la señora seguía en la puerta contando lo que había recogido. Supongo que para valorar si tenía suficiente para poder entrar. La realidad de muchos oscenses está lejos de la alegría consumista que parece vislumbrarse en otras zonas de la ciudad.

Desembarco en las redes sociales

El autónomo multiplica su actividad


Esto de las redes sociales no era algo que me atrajera demasiado. Pero como dice la gente que entiende de nuevas tecnologías de la comunicación, hay que mejorar la visibilidad en la red si se quiere estar en el mundillo. Pues nada, a inscribirse en una. Había recibido varias invitaciones para inscribirme y, finalmente, allí que fui.
Estresante. Rellenado los datos del perfil empezaban a aparecer las invitaciones que acababa de enviar... pero si hacía menos de un minuto. La gente, ¿está con el dedo preparado en el teclado y la mirada fija en la pantalla? ¿Qué hacen? Tanta rapidez de respuesta es excesiva. No se puede digerir. No sé qué haré, pero la primera impresión es bastante agobiante. No obstante, todo el mundo invitado va aceptando. Menos mal.
Todo sea por la visibilidad en la red. A fin de cuentas, el autónomo es como una navaja suiza, pero en versión humano-laboral. Veremos.

Broto, rodeado de modernidad


Broto desde el camino a Oto
 

Desde el camino de Oto, la imagen tradicional de Broto se ve modificada de un tiempo a esta parte al haber aparecido más construcciones e infraestructras. Los nuevos bloques y el paso peatonal sobre el río actualizan la imagen de una población ligada al turismo desde hace varias décadas, cuando en otros lugares era solamente una intención.

El futuro de las minas de Bielsa en 1901



Central eléctrica de las antiguas minas de Hospital de Parzán (valle de Bielsa)

El diario jacetano “El Pirineo Aragonés” publicaba en su edición del 10 marzo 1901 la siguiente noticia: “En las minas existentes en los términos de la villa de Bielsa, han comenzado loa trabajos que pueden llamarse de exploración, pues se trata tan solo de calcular las toneladas de mineral de hierro que encierran aquellas montañas. Estos trabajos, según parece, ofrecen excelentes resultados, y la casa Aznar y Compañía de Bilbao, se propone activarlos para emprender el negocio en debida forma; si los cálculos de esta sociedad no resultan fallidos, la villa de Bielsa será dentro de algunos años el mayor centro de producción de hierro de España”.
La principal fuente de recursos en el valle de Bielsa fue el mineral de hierro y su transformación durante mucho tiempo. Las referencias a la minería en el Pirineo se hunden en los tiempos más antiguos donde la leyenda se impone al hecho comprobado. Desde la Edad Media está documentada esta actividad, que se prolongará hasta el siglo pasado. El siglo XVI fue un momento de expansión, según relatan diversos autores: Severino Pallaruelo (Revista Sobrarbe nº 1) o Juan José Nieto (Revista Llull nº 19). Philippe Vivez, en los número 1 y 6 de la revista Treserols escribe de historia y de posibilidades turísticas para las antiguas zonas mineras.
El origen de la localidad de Parzán pudo estar en la minería, según relatan Bielza, Corral, Escolano, Laliena, Sesma y Utrilla en su libro “Estudio Histórico-Geográfico del valle de Bielsa (Huesca)” (1986). Incluyen un documento del rey Alfonso II de Aragón, fechado en 1191, por el que “otorgaba una carta de población a catorce mineros de Bielsa para iniciar la producción de plata”. Por la información del documento, estos autores entienden que se refería a las minas de Lienas y la repoblación de Parzán.
En uno de los artículos citados de Vivez se incluye un plano de cómo eran las instalaciones mineras de Hospital de Parzán en 1917. El mineral llegaba por un cable aéreo desde la mina Luisa. Se llevaba en carretas a la zona de lavado y, después, con el mismo sistema de transporte, hasta un nuevo cable aéreo en dirección a Francia.
En este complejo industrial estaban la casa del director, oficinas, almacenes, una central eléctrica, un transformador, casas, granjas, cuadras, hornos de cal, talleres y una serrería. Enfrente, al otro lado del camino a Francia, estaban la aduana y la cantina. Era todo lo necesario para una explotación minera limitada por la dura climatología de la zona. Estas instalaciones, cuyos restos se conservan parcialmente, están en torno a la cota 1440 metros sobre el nivel del mar.

Un respiro antes de la subida del IVA




A pocas horas de acabar el mes de agosto y ante la que nos espera a partir del primer día de septiembre con la subida del IVA, será cuestión de relajarse un poco. Por ejemplo, con estos dos cordericos que comían hace un año en un pasto junto a Betés, en el Sobremonte. No nos evitará el impacto impositivo, pero a lo mejor llegamos con otra cara. Espero.

Obras en Casa Coll



Fachada de Casa Coll el 30 de julio
  El inicio de las obras de reforma de la Casa Coll, en la calle de Zaragoza, ha devuelto a la actualida uno de los pocos edificios modernistas que se conservan en Huesca y la memoria de sus promotores. Para algunas personas ha sido un descubrimiento conocer su fachada, precedida ahora de una estructura metálica que la protegerá durante los trabajos. Miran y ven, por primera vez aunque lleve allí décadas, las palabras industrial, maquinaria y Coll que identifican este edificio en la parte superior de su fachada .
María José Calvo, en su libro sobre el urbanismo en Huesca entre 1833 y 1936, explica que el edificio inicial, reformado con el tiempo, es un proyecto del arquitecto Francisco Lamolla, firmado en 1913. Es "un proyecto enteramente modernista hoy desfigurado". Fue un encargo de la familia Coll, propietaria de una destacada empresa oscense en la época de la Restauración y la Segunda República. José María Azpíroz, en su libro "La voz del olvido" define la empresa de maquinaria agrícola de los hermanos Víctor y Sixto Coll como "quizás la más importante del sector en la provincia de Huesca". Sixto "sin duda, era uno de los republicanos oscenses de mayor prestigio y abolengo", añade Azpíroz.
Manuel Benito Oliver escribió que "la familia Coll había fundado un próspero negocio en la Calle Zaragoza, 13, los premios que ganaban en las diversas ferias nacionales y extranjeras, los daban para la Olla de los Pobres, un comedor social por desgracia muy concurrido en aquella época". Sixto Coll fue detenido por los sublevados en 1936 y, tras varias peripecias, fue desterrado a Carrión de los Condes. Benito Oliver apunta que, una vez fallecido, "su cuerpo volvió a Huesca, enterrado en lo que fuera Cementerio Civil junto a Fermín Galán. Alguien raspó su apellido en la tumba con una piedra para dar memoria".  También se guarda el recuerdo de esta familia conservando la fachada de su vivienda.

La tormenta de ayer

Nubes de tormenta sobre Huesca

La tormenta que ayer descargó sobre Huesca estuvo acompañada de abundante aparato eléctrico. Hubo más luz que sonido, con algunos momentos que parecían de intensa lluvia. Según informa hoy Diario del Altoaragón cayeron más de 27 litros de agua por metro cuadrado, aunque cerca de la ciudad, según datos de la estación de Arascués, no llegaron a los seis litros. Lo caído en Huesca parecía más, desde luego, al menos por lo aparatoso del episodio. 
Una tormenta como la de ayer siempre me lleva a recordar momentos parecidos de cuando era pequeño. Era algo impresionante. Nubes grises, casi negras, línea de luz rasgando el cielo, prolongados sonidos que se acercaban y alejaban en un proceso seguido con interés para saber cuándo acababa aquello. Una tormenta invita a estar en casa, tras la ventana, viendo lo que te viene encima. Solamente cuando eres adolescente te atreves a permanecer en la calle mojándote. Es un momento diferente de la vida.

Despedida de una jotera


La familia Sorrosal Vergara en la noche de la despedida (Foto Toño Pascual)
En las pasadas fiestas laurentinas se despidió de los escenarios Yolanda Vergara, destacada jotera de la Agrupación Folklórica Santa Cecilia. Su carrera en estos menesteres de la jota ha estado ligada durante bastante tiempo a su marido, Manolo Sorrosal, uno de los últimos de una estirpe que ha danzado el folklore aragonés con una calidad envidiable. Curiosamente, esta despedida no nos deja sin ningún Sorrosal Vergara en Santa Cecilia, porque sus tres hijos, Pablo, María y Carmen, siguen la estela de Manolo y Yolanda.
Viéndoles interpretar la jota he pasado momentos muy agradables por la forma que tenían de enfrentarse al reto del baile, aportando su disciplina, su constancia y calidad, así como el gusto por el trabajo bien realizado. Si ya llevamos varios años sin poder disfrutar de Manolo bailando la jota, ahora nos pasará lo mismo con Yolanda. Bueno, la cosa se atempera un poco si tenemos en cuenta que hay una segunda generación que continúa el camino.

La Plaza de Navarra

Plaza de Navarra durante la actuación de Danza Invisible

La Plaza de Navarra es este año escenario de actuaciones musicales que en fiestas pasadas iban a la zona de loas Peñas en el recinto ferial. Lo céntrico del lugar cobvertía este espacio urbano en una curiosa mezcla. Mientras la vendedora ambulante no reblaba en su intento de colocar a la gente su mercancía, pasaban grupos de gente joven, padres con hijos, jubilados con trayectoria... había un poco de todo. Los componentes de Danza Invisible, con 30 años a sus espaldas, eran una buena banda para unas buenas fiestas. Tras el calor del día, la noche invitaba a estar de fiesta.
En las barras, el vaso de cerveza, si se devolvía tras la consumición en lugar de tirarlo al suelo, suponía recuperar 50 céntimos del gasto hecho. En algunos casos, los más pequeños de las familias tenían allí una pequeña fuente extra de ingresos. Fue un buen rato.

Fiestas y reivindicación


Pancarta de la peña Añegria Laurentina
 Las fiestas de san Lorenzo siempre han sido reivindicativas. Cuando no se podía porque era una pequeña posibilidad de hacer algo prohibido el resto del año y cuando ha sido posible porque el altavoz es impresionante. En estos momentos se han unido las consecuencias de la crisis con las cuestiones más domésticas. La Peña Alegría Laurentina, en ese pulso que mantiene con el Ayuntamiento por el cierre del Jai Alai, recordaba que, desconociendo a quien lo había inaugurado, sí que se conocía a quien lo había cerrado.
La procesión del día 10 también tiene sus hitos reivindicativos, incluidos unos huevos estampados contra algunos munícipes hace ya tiempo. Ahora, la subida por las calle Las Cortes y la bajada por la de Santiago dejaron sus respectivos momentos para plantear necesidades al consistorio oscense. La primera de ellas, que dirige al Ayuntamiento, ha sido "rebautizada" como "Calle de los Recortes".




Cartel colocado en la calle de las Cortes, cuando llega a la Plaza de la Catedral


Las fiestas


Los danzantes en la la Plaza de San Lorenzo el 10 agosto 1962

Llegan las fiestas. Las tradiciones comparten protagonismo con las novedades. La gente sale a la calle. Suele olvidarse de sus problemas. Este año no sé si lo hará. Es difícil. Los oscenses de esta foto tampoco nadaban en la abundancia. Era el año 1962. Supongo que la ilusión por mejorar las cosas, tras años bien complicados, serviría de trampolín para buscar cotas mayores de bienestar.
Una vez alcanzadas años después, no entraba en nuestros planes perder esos niveles. Habrá que pedirle ayuda al santo, como tantas veces. El que crea, claro.

El aparcamiento


Las obras el 17 de julio

Las obras el 2 de agosto
























Como actualmente no abundan las obras de envergadura en Huesca, el seguimiento de las que se realizan en la plaza de San Antonio para un aparcamiento hacen interesante su seguimiento. Acabada la excavación, ahora se trabaja en la colocación del suelo de uno de los pisos. Impresionante.

La llegada de la televisión a Huesca

Titular de Nueva España el 13 febrero 1959

El 12 de febrero de 1959, los estudios de Radio Huesca fueron marco para la primera parte de una ceremonia inédita en la ciudad: ver la televisión. Hacía tres años que la emisora E.A.J. 22 tenía sus instalaciones en la última planta del Coso Alto, 55. Estaba recién instalado un nuevo equipo emisor de la marca Philips. Esta coyuntura propició que fueran los estudios de esta emisora los que albergaran las primera pruebas que posteriormente, tuvieron una segunda parte en el domicilio del técnico Francisco Arnal.
Vinieron a Huesca el subdirector general técnico de TVE, Joaquín Sánchez Cordovés, Juan Ohms, director del grupo de telecomunicaciones de Philips, y Luis Sánchez, de la casa Giesa, suministradora del material. La expedición se dirigió al Gobierno Civil, donde fueron recibidos por el titular de esta dependencia, José Riera Aísa. Tras una reunión, todos los presentes se dirigieron a los estudios de Radio Huesca. Allí había un televisor Philips de 17 pulgadas dispuesto para la prueba. La señal de prueba llegó desde el emisor de La Muela, en Zaragoza. El resultado, a juzgar por la crónica de la Nueva España, fue positivo.
Luego, por la noche, coindiciendo con la emisión convencional de Televisión Española, autoridades provinciales y locales se dieron cita en el domicilio de Francisco Arnal,  junto a trabajadores de la emisora. Todo esto me lo contó Isaac Constante, que fue responsable técnico de Radio Huesca durante varias décadas y que en esas fechas ya trabajaba en la emisora.
La noticia ocupó la primera página, con grandes titulares, del periódico local. Una de las primeras consecuencias del hecho fue que se pudo ver pocos días después, en los pocos aparatos que entonces había, el partido de fútbol Real Madrid-Barcelona. Luego vendría la boda entre Balduino y Fabiola, pero eso es otra historia.

La radio en la cocina


Radio Iberia, habitual en las cocinas hace unas décadas
 La visita a casa de unos amigos en su pueblo de origen sirvió, entre otras cosas, para recuperar la imagen de la radio en la cocina. Era su sitio de siempre, porque en esa habitación se hacía la vida familiar. Frente a la cocinilla económica, sobre un estante, mantiene su imagen pese a estar fuera de servicio. Tampoco falta el aparatito de abajo, que supongo tendría como misión estabilizar la corriente para asegurar un funcionamiento adecuado.
Como el aparato tiene sus años, entra las emisoras sintonizables figura la de Huesca. Está la primera de la izquierda, en la segunda fila. En la cocina, probablemente, volarían todavía los sonidos de "Ustedes son formidables", la "Saga de los porretas", "Cadú, el jabón de las mujeres bellas", "yo soy aquel negrito del África Tropical", "Matilde, Perico y Periquín"... y así hasta mil, según la edad de cada radioescucha, así con el nombre clásico de quien escucha -y no solamente oye- la radio. Otra cosa que me vino a la memoria fue cómo se decía por aquí esto de escuchar la radio: en esta tierra la radio "se siente", que es algo como más próximo y cariñoso que la mera audición. Me parece.

Una pesadilla

Mucha nube y poco futuro

El oscense observó que sus sueños se repetían. Llevaba dos noches sin poder dormir pero no se dio cuenta hasta que recordó una imagen de las que tenía en mente. Era idéntica a otra de un sueño anterior.
Las archivaba en su cerebro con formato diapositiva y, al verlas juntas al trasluz, vio que coincidían. No solo eso. Cada vez que se repetían, el reloj de la habitación regresaba al horario de la primera secuencia. La noche no avanzaba. Probó a dormir con la mente en blanco. No podía. Volvían los sueños. Ahora se recreaban en esas repeticiones señalando con un cuadradito rojo cada novedad en la imagen.
Debe ser la medicación que estoy tomando, pensó el oscense. Leyó las instrucciones pero en ningún momento comentaban nada sobre esta situación. Todo se limitaba a posibles vómitos y diarreas si se producía una sobredosis. No era el caso.
Dio vueltas sobre la cama buscando huir de esta pesadilla que le perseguía pero no pudo. Repasó las diapositivas de sus últimos sueños para poder encontrar el origen del problema. En realidad eran la misma imagen repetida hasta la saciedad con pequeñas modificaciones complementarias.
Había referencias a sus últimas lecturas, mezcladas de forma aleatoria y sin ningún tipo de estructura. Al menos observable en la diapositiva. Puesto que no podía dormir, el enfermó pensó que continuar el proceso de análisis, al menos, evitaba que el reloj fuera hacia atrás. Al no soñar, no se repetía la imagen, no se repetía la hora. El reloj avanzaba.
Tras un buen rato de dar vueltas a la imagen, empezó a definirse una línea que, entre sus distintos recorridos, componía una palabra: confrontación. Miró en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y una de sus acepciones hablaba de “cotejo de una cosa con otra”.
Los elementos de las imágenes que tenía en mente no hacían referencia a  comparaciones, contrastes y diferencias entre dos personas o cosas. Son los elementos que el oscense relacionaba con la acción de confrontar. Era un primer análisis. Por qué debo yo confrontar y el qué. Seguía sin entender nada. En estas, el oscense se durmió. Como esta vez no soñaba, el tiempo avanzó y al poco rato sonó la radio del despertador.
Mientras desayunaba, hojeó el periódico. Miró la fecha. Por un momento creyó que leía el del día anterior. No. Pero las fotografías eran casi iguales en los dos ejemplares. Empezó a observar que algunas de esas imágenes se correspondían con las que veía en su sueño. Es verdad. Eran elementos presentes en su vida cotidiana a lo largo de los últimos años, fueran producto de experiencias o lecturas. Los mismos. Mes tras mes, día tras días. El puzzle iba encajando poco a poco.
Puso la radio. Daban noticias. Huesca no avanza. Entonces comprendió: había que confrontar y empezar de nuevo o el sueño se repetiría eternamente. Nada más lejos de nuestra deseada realidad que la propia realidad que nos rodea. ¿Dónde dejé el cartel de la última manifestación en apoyo al desarrollo oscense? Volvemos a empezar.