Una pesadilla

Mucha nube y poco futuro

El oscense observó que sus sueños se repetían. Llevaba dos noches sin poder dormir pero no se dio cuenta hasta que recordó una imagen de las que tenía en mente. Era idéntica a otra de un sueño anterior.
Las archivaba en su cerebro con formato diapositiva y, al verlas juntas al trasluz, vio que coincidían. No solo eso. Cada vez que se repetían, el reloj de la habitación regresaba al horario de la primera secuencia. La noche no avanzaba. Probó a dormir con la mente en blanco. No podía. Volvían los sueños. Ahora se recreaban en esas repeticiones señalando con un cuadradito rojo cada novedad en la imagen.
Debe ser la medicación que estoy tomando, pensó el oscense. Leyó las instrucciones pero en ningún momento comentaban nada sobre esta situación. Todo se limitaba a posibles vómitos y diarreas si se producía una sobredosis. No era el caso.
Dio vueltas sobre la cama buscando huir de esta pesadilla que le perseguía pero no pudo. Repasó las diapositivas de sus últimos sueños para poder encontrar el origen del problema. En realidad eran la misma imagen repetida hasta la saciedad con pequeñas modificaciones complementarias.
Había referencias a sus últimas lecturas, mezcladas de forma aleatoria y sin ningún tipo de estructura. Al menos observable en la diapositiva. Puesto que no podía dormir, el enfermó pensó que continuar el proceso de análisis, al menos, evitaba que el reloj fuera hacia atrás. Al no soñar, no se repetía la imagen, no se repetía la hora. El reloj avanzaba.
Tras un buen rato de dar vueltas a la imagen, empezó a definirse una línea que, entre sus distintos recorridos, componía una palabra: confrontación. Miró en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y una de sus acepciones hablaba de “cotejo de una cosa con otra”.
Los elementos de las imágenes que tenía en mente no hacían referencia a  comparaciones, contrastes y diferencias entre dos personas o cosas. Son los elementos que el oscense relacionaba con la acción de confrontar. Era un primer análisis. Por qué debo yo confrontar y el qué. Seguía sin entender nada. En estas, el oscense se durmió. Como esta vez no soñaba, el tiempo avanzó y al poco rato sonó la radio del despertador.
Mientras desayunaba, hojeó el periódico. Miró la fecha. Por un momento creyó que leía el del día anterior. No. Pero las fotografías eran casi iguales en los dos ejemplares. Empezó a observar que algunas de esas imágenes se correspondían con las que veía en su sueño. Es verdad. Eran elementos presentes en su vida cotidiana a lo largo de los últimos años, fueran producto de experiencias o lecturas. Los mismos. Mes tras mes, día tras días. El puzzle iba encajando poco a poco.
Puso la radio. Daban noticias. Huesca no avanza. Entonces comprendió: había que confrontar y empezar de nuevo o el sueño se repetiría eternamente. Nada más lejos de nuestra deseada realidad que la propia realidad que nos rodea. ¿Dónde dejé el cartel de la última manifestación en apoyo al desarrollo oscense? Volvemos a empezar.

Los Somontanos y la viña

La viña recupera su protagonismo en las tierras del Somontano

El Diario de Huesca, en su edición del 4 agosto 1893, informaba sobre la viticultura y del riesgo de epidemias, concluyendo que “por lo que afecta a este país y en especial a los Somontanos, puede decirse que es el principal medio de ocupación y de vida”. Los registros de movimiento de mercancías de las estaciones de ferrocarril de Huesca y Barbastro podrían confirmarlo.

Bescós, Vilas y el agua del Flumen

El pueblo de Belsué dio nombre al embalse

La regulación del Flumen fue una obra realizada por el Estado con las presas de Belsué y Cienfuens, a comienzos del siglo XX, y con la de Montearagón, todavía en fase de pruebas. Pero la reivindicación oscense de esta pieza hidráulica venía de antes y tenía nombres propios. Así, por ejemplo, El Diario de Huesca informaba en su edición del 24 agosto 1878 que “la Autoridad superior civil de la provincia” ha concedido autorización a Francisco Bescós y a Sixto Vilas, vecinos de Huesca, para hacer “los estudios necesarios a fin de proceder a la construcción de un pantano en el río Flumen y terrenos del lugar de Belsué y Santa María, partida de Blascones, en el distrito municipal de Sabayés”. El objetivo de la iniciativa era “aprovechar las aguas sobrantes para mejorar los riegos de las tierras que hoy lo tienen escaso y darlo a otras que carecen de él en la cuenca del mismo río”. La autorización no suponía “derecho alguno al aprovechamiento de las aguas, ni a indemnización de ningún género por los trabajos que practiquen”. Años después, en 1882, este mismo periódico informaba de que “con fecha 14 de diciembre, “la Dirección general de Obras públicas, se ha servido autorizar á don Francisco Bescós y a don Sixto Vilas, para que en el plazo de un año verifiquen los estudios de un pantano en el término de Belsué Santamaría de esta provincia”. Al final, fue el Estado quien llevó a cabo la pieza de regulación que querían estudiar Bescós y Vilas, dos apellidos muy presentes en la Huesca del siglo XIX.


Santa María de Belsué quedaba muy cerca del embalse

Saganta y sus carrascas

Una de las carrascas de Saganta


Sagante es una pequeña población de la Ribagorza, al sur de Benabarre. Su población es escasa y pequeño su caserío, pero tiene una colección de carrascas de gran porte con evidente interés. Una de ellas -que no es esta- iba a desaparecer con la obras de mejora de la N-230, pero se modificó un poco el trazado de la carretera y se salvó. Enhorabuena.

Regadíos y comunicaciones



Huesca mejora sus comunicaciones, pero tiene pendiente la asignatura del agua
 Se ha inaugurado un tramo de la N-260 que mejora las comunicaciones en el norte de la provincia de manera muy importante. Supone una puerta de entrada y salida en Sobrarbe y Alto Gállego que abree xpextativas de desarrollo, algo que en estos tiempos vale la pena. Pero no dejar de ser un proyecto barajado a finales del siglo XIX, incluido en planes de carreteras de los años 80 del siglo pasado y realizado ahora, tras bastantes años de trabajo y espera. Vamos, que seguimos como hace cien años: reclamando regadíos y comunicaciones.
La prensa oscense del siglo XIX se hacía eco de las demandas oscenses de agua y comunicaciones, así como de todas las gestiones en este sentido que se hacían ante la Administración. Entre ellas figuraba la regulación del Flumen para beneficio de Huesca y su comarca. Especialmente en las últimas décadas de la centuria.
El diario La Campana afirmaba en 1855 que “regadíos y comunicaciones” eran elementos clave para el desarrollo provincial.  El Alto Aragón hizo una gran campaña en 1864 y 1865 en defensa del Canal de Sobrarbe. En el diario oscense El Movimiento, publicado entre 1880 y 1882, figuró como acción destacada una campaña en pro del ferrocarril de Canfranc.
La Crónica, en parecidos años, publicada artículos de Joaquín Costa sobre el fomento de los riegos en el Alto Aragón e informaba detalladamente sobre los avatares de los proyectos de los canales de Sobrarbe y Tamarite. Antonio Torres Solanot, en Aragón, apostaba en 1887 por la regulación del Flumen. El Diario de Huesca se sumaría, desde 1875 a esta tradición de “reivindicación hidráulica” para la plana oscense.
Parecía que la solución iba a llegar con el embalse de Santa María de Belsué, pero el vaso resultó permeable y por esas rendijas se fueron las fuerzas oscenses para reclamar un abastecimiento suficiente para regar y beber. Aquello fue un duro golpe para la reclamación del agua en Huesca.
La reivindicación quedó en el marco local y ya no fue protagonista de ningún tipo de preferencia provincial. El agua era más urgente al sur de la comarca, en los Monegros. Pese a todo, periódicamente se hacía eco la prensa oscense de la necesidad de contar con un abastecimiento de agua que garantizara el futuro.
En la parte baja de la provincia llegó el agua con los canales de Monegros, Cinca y Aragón y Cataluña. Las carreteras mejoraron y hasta tenemos autovías. Pero, como hace un siglo, en el Pirineo se piden comunicaciones y en Huesca, agua con garantía.


La montaña abastece de agua al llano pero mejora sus comunicaciones con cuentagotas