Arrés, en la Canal de Berdún

Chimenea en Arrés
Esta foto tiene tres años, pero la recuerdo a menudo porque me llamó a atención la potencia de la chimenea y la profundidad de la Canal de Berdún. Estamos en Arrés, localidad jacetana del Camino de Santiago. Otro elemento destacado de su arquitectura es la torre de su castillo, en un conjunto atractivo, como toda la comarca.

Datos sobre la regulación del Guatizalema


El Guatizalema a la altura de La Almunia del Romeral

El ingeniero Ramón García realizó los primeros estudios para regular el río Gutizalema con un embalse. Lo planteó en La Almunia del Romeral. Posteriormente, al realizarse estudios para confeccionar el Plan General de Canales y Pantanos de 1902, el ingeniero Cleto Miguel Mantecón confeccionó un anteproyecto del embalse de Vadiello, que consideraba más idóneo que el de Almunia del Romeral y se incluyó en el Plan General de Obras Hidráulicas de ese año. Un año después el mismo ingeniero elaboró el presupuesto de los estudios, trabajo encargado a Joaquín Cajal Lasala. Los problemas de presupuesto y del terreno para hacer los estudios llevaron su desarrollo hasta firma el proyecto del pantano de Vadiello el 4 de mayo de 1911[1].
El Plan de Riegos del Alto Aragón auspiciado por el Barón de Romañá contemplaba el uso de agua del Guatizalema para el sistema. En concreto, en el artículo primero de la Ley de 7 de enero de 1915 de Riegos del Alto Aragón, lo mencionaba como uno de los ríos que aportarían caudales para regar el Sobrarbe, Somontano y Monegros, junto al Gállego y el Cinca que, con mucha duferncia, serían las arterias primcipales.
El proyecto del plan, firmado en octubre de 1911, aludía, también, a proyectos de pequeños pantanos para los ríos existentes entre el Gállego y el Cinca, e incluía el Guatizalema. De hecho, se menciona que, en función de los caudales registrados en la estación de aforos de La Almunia del Romeral, podría hablarse de una disponibilidad de 15 millones de metros cúbicos de agua anuales. La Gaceta de Madrid del 18 de marzo de 1915 ampliaba lo dispuesto en la Ley de Riegos del Alto Aragón. Se recogen una serie de proyectos de pantanos ya estudiados entre los que figura “el del Guatizalema en Vadiello y en la Almunia del Romeral”.
El Plan de Obras de la Confederación Hidrográfica del Ebro de 1926 recogía entre los proyectos a desarrollar el pantano de Vadiello, para regular el río Guatizalema. La Comisión gestora de la Mancomunidad Hidrográfica del Ebro aprobó el proyecto en febrero de 1932 y en octubre del 33 lo firmó el ministro Guerra del Río. El cambio de titular en la cartera durante el gobierno conservador impidió el inicio de las obras[2].
El Plan de Obras Hidráulicas del año 1933, inspirado por Lorenzo Pardo, incluía una serie de acciones posibles, entre las que figuraba el aprovechamiento de la Sierra de Guara y allí, junto a otros embalses, figuraba Vadiello. Por Ley de 5 febrero 1943, fue incluido entre las obras a realizar en la Cuenca del Ebro dentro del Plan de Obras Públicas de 1939.
La Guía Comercial de la provincias editada por la Cámara Oficial de Comercio e Industria en 1956, al hablar de Huesca  aludía al problema que suponía no tener suficiente agua para el riego y de “obtener nuevos caudales si se llegara a construir el pantano de Vadiello” [3].
El Boletín Oficial del Estado publicó el 3 de mayo de 1960 una Resolución del Ministerio de Obras Públicas, autorizando al Ayuntamiento de Huesca la obtención de 250 litros de agua del río Guatizalema: 25 del río y 225 de la regulación a ejecutar en Vadiello.
La presa es del tipo gravedad y planta curva. Tiene 75,5 metros de altura sobre cimientos, 119 metros de longitud en la coronación, fijada en la cota 748,50. Fue construida por la empresa Helmasa y entró en servicio en 1971. La capacidad del embalse es de 16 hectómetros cúbicos[4]. Su destino es el riego de más de 2.000 hectáreas y el abastecimiento de agua potable a Huesca. Para esto último fue preciso construir una conducción con una longitud superior a los 25 kilómetros desde un punto aguas abajo del embalse hasta la ciudad.


[1] CAJAL LASALA, Joaquín, “Proyecto del embalse de Vadiello. Río Guatizalema. Documento núm 1. Memoria”. Ejemplar fotocopiado. 
[2] Azpíroz Pascual, José María. "Poder político y conflictividad social en Huesca durante la II República". Colección Crónica, número 6. Ayuntamiento de Huesca, 1993. 
[3] Cámara de Comercio e Industria de la Provincia de Huesca. "Guía Comercial". Huesca, 1956. 
[4] Confederación Hidrográfica del Ebro. "Memoria 1946-1975". Zaragoza, 1976.


Presa de Vadiello



Felices fiestas

Danzantes de Huesca

Felices fiestas. El tiempo pasa y las citas se repiten. Llega San Lorenzo, la fiesta de la familia oscense. Esta es importante y lo ha sido siempre. Estos son algunos comentarios de gente con más conocimiento que el que esto escribe y que recogí para el Centro Raíces:
Antonio Saura, en Elegía (1988), establecía “una relación sentimental y lúdica” entre “la presencia vertiginosa de los danzantes laurentinos de Huesca” y su obra Elegía, el mural que pintó para el techo del hall interior de la Diputación Provincial.
Ramón J. Sender, en Monte Odina (1980), escribió que “entre las cosas más memorables y sugestivas que recuerdo están los dances de Huesca el día de San Lorenzo. La primera vez que los vi tenía mis 17 ó 18 años, y después de haberlos visto pasar, alucinado, corrí por las callejuelas adyacentes al Coso para esperar la procesión más adelante y volverlos a ver. Lo mismo hice dos o tres veces más”.
José Vicente Torrente, en El país de García (1972), apuntó que “si el año ha sido de parvas generosas, la provincia se vuelca en la capital con los giros de los danzantes y el sonoro batir de sus palos y espadas”.
Federico Balaguer, en El dance laurentino de Bizén d’o Río (1985), afirmó que es “una de las más felices expresiones del alma colectiva de nuestro pueblo”.
Pedro Lafuente, en Al calor de la cadiera (1996), hablaba de “los danzantes, esos mitos sencillos que chocan las espadas y con ellas hacen sentir viva la ciudad, dan muestra, con su lucha fingida, de que seguimos aquí, de que continuamos bregando, a nuestra manera, para que la ciudad perdure”.
Daniel Calasanz, en “Hortelanos” y huertas desaparecidos por la urbanización de Huesca (1987), dijo que “los danzantes de Huesca son la expresión viva de la fe de un pueblo hacia su patrón, hacia su hijo más predilecto, ¡san Lorenzo!”.
Finalmente, el periodista Víctor Pascual, en Diario del Altoaragón, 10 de agosto de 1988, concluía que “yo quiero creer, y de verdad creo, que en la mente de todo oscense funciona invisible, impalpable pero cierta y eficaz del todo, una innata banda sonora con la música de los danzantes de San Lorenzo como Leitmotiv”.

El aparcamiento de San Antonio entra en servicio

Plaza de San Antonio de Huesca

Acabaron las obras y en vísperas de las fiestas de San Lorenzo entra en servicio el aparcamniento de plaza de San Antonio. Es el inicio de la peatonalización del centro de Huesca. Echo en falta que siga sin visos de realidad el enlace Teruel-Juan XXIII, que eliminaría parte del tráfico que obligatoriamente debe ir ahora por el centro o sus aledaños.

Desafío a pistola



Huesca
 
El estadio de la prensa, como decían los periodistas de la época, estaba muy animado en Huesca a finales del siglo XIX. Buen, lo estaba tanto que hasta hubo un desafío a pistola entre el director de La Brújula, Pascual Queral, y el redactor de El Diario de Huesca, Luis López Allué. La prensa de ese momento era eminentemente política y cada facción tenía su medio de comunicación en el que hacer apología de lo propio y descalificar al contrario de la forma más vehemente posible, según el carácter de la redacción en cuestión.
En su artículo de Argensola sobre la prensa oscense, Ricardo del Arco escribió en la reseña de La Brújula, dirigido por Pascual Queral, que “a consecuencia de las campañas personales contra don Manuel Camo y sus amigos, hubo un desafío a pistola entre el director y don Luis López Allué, colaborador de El Diario de Huesca, por unas quintillas que el primero reputó injuriosas”. Los hechos debieron suceder en torno al 23 de diciembre de 1886, según relata Juan Carlos Ara Torralba en su introducción a la edición de “La Ley del embudo” que hizo en 1994. Esta obra es original de Pascual Queral y fotografiaba la Huesca de finales del siglo XIX. Ahora los cauces de expresión del estadio de la prensa van por otros derroteros. Incluso habría que hablar de pequeña pista polideportiva en lugar de estadio. Por ejemplo.