Biascas de Obarra



Biascas de Obarra

Hoy nuestro destino está en la Ribagorza, en el valle del Isábena. Se trata de Biascas de Obarra, una localidad a la que llegaremos tras tomar un desvío señalizado entre Serraduy y Bernauy, en la carretera A-1605 que une Graus con el entorno de Castarné y la N-260 en el extremo nororiental del Alto Aragón. Poco antes de llagar están las fuentes de San Cristóbal, un manantial muy tradicional en la zona, pero que ahora queda debajo de la carretera. Al llegar al desvío hay algunas viviendas. Según leeremos en un panel informativo en nuestro destino, son vecinos de esta localidad que buscaron mejores condiciones junto a la carretera general. No obstante, la distancia del cruce al pueblo no es muy larga, pero se gana altura en este corto recorrido. Biascas debe su apellido a la dependencia que tuvo históricamente del monasterio de Obarra. Aparece mencionado en un documento de este cenobio fechado en el año 907.

Manuel Iglesias Costa escribió, en su libro “Obarra” (1976), que “Biescas es pequeño. Su breve número de casas recuesta en la falda Norte del mismo monte que sostiene Fornons. Todavía se llama ‘Biescas de Obarras’ porque el monasterio ejerció señorío sobre el lugar hasta el final de sus días”.

Aunque el caserío de Biascas es breve en extensión, como escribió Iglesias Costa, tiene un rincón muy curioso que merece la pena visitar. Los edificios se ordenan en los lados de una reducida calle que enlaza el acceso desde el camino con una plaza. Aquí forman un variopinto conjunto la fuente abovedada y su pozo con abrevadero y lavadero, un pilaret y la parroquial, con una cruz de término sobre el muro del cementerio.

La Malena se salva de la ruina total



Obras en la Malena

Las obras de consolidación de la antigua iglesia parroquial oscense de Santa María Magdalena o la Malena, como era conocida en la ciudad, ya permiten observar sus restos con bastante dignidad. El templo está al final de la calle Pedro IV, enfrente del Grupo Madre Pilar y el Palacio Real. Llevaba, más o menos, un siglo arruinado y poco quedaba en pie. Ahora estos restos son consolidados y la memoria de una popular iglesia en un barrio no menos popular puede regresar a la memoria colectiva de los oscenses.  Pero su recuerdo, aparte de seguir en los habitantes de su entorno, se ha mantenido en la prensa. Aquí hay algunos ejemplos.

De las albercas de Montmesa y Albored, al embalse de La Sotonera


La Sotonera en el entorno de Montmesa y Albored

El embalse de La Sotonera es una de las piezas clave en el sistema de Riegos del Alto Aragón, un plan de desarrollo que en dos años cumplirá el centenario de la publicación de la ley que permitió iniciar sus obras. El entorno en que se levantó la presa ya fue visto con anterioridad como un buen lugar para crear un embalse de agua, pero nunca con la magnitud que ha tenido La Sotonera.
En una entrada anterior se hablaba de iniciativas generadas en torno a los caudales del Sotón, Astón y Riel para atesorarlos en los “pantanos de Montmesa”. La prensa oscense se hacía eco de ellos entre 1876 y finales del siglo XIX. En su libro “Los males de la patria”, Lucas Mallada incluyó el de Montmesa en un listado de proyectos de pantanos para la provincia de Huesca que, en 1890, estaban paralizados.
El Diario de Huesca, 28 abril 1902, ampliaba la información de días anteriores sobre lo dispuesto en un Real Decreto publicado en la Gaceta de Madrid acerca de las actuaciones previstas en un plan de obras hidráulicas que diseñaba el ministro Canalejas (titular de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas).
Se contemplaban los “pantanos de Montmesa y Tormos para regar 4.000 hectáreas en términos de Almudébar, Tardienta, Lanaja y la región de los Monegros; implantado el primero sobre el río Sotón, dos kilómetros aguas debajo de Montmesa y el segundo sobre el río Astón, cerca del castillo de Tormos”.

Buesa, en el valle de Broto


Barrio del Pueyo en Buesa

Un camino asfaltado de un par de kilómetros de longitud, sinuoso pero cómodo de conducir, nos lleva desde la N-260a, junto a Broto, hasta Buesa. Es una población de Sobrarbe, con suficientes elementos para realizar una detallada visita. El turismo rural, además, ha añadido otro punto de interés para conocer este lugar, cuyos habitantes, como en todo el valle, se ha dedicado tradicionalmente a la ganadería. Un lavadero restaurado, una fuente abovedada y la parroquial del siglo XVI completan una interesantes muestras de arquitectura civil que presentas viviendas y edificios auxiliares. Todo en un paisaje muy atractivo.

Algunos antecedentes del Plan de Riegos del Alto Aragón



Embalse de La Sotonera desde Montmesa
Dentro de dos años, en 1915, se celebrará el centenario de la publicación de la Ley de Riegos del Alto Aragón en el Boletín Oficial del Estado. Es un ambicioso proyecto de desarrollo rural, basado en la transformación en regadío de una importante superficie de terreno de las provincias de Zaragoza y Huesca. Parte de esta transformación se ha desarrollado con un proceso de colonización, creando quince nuevas localidades. Las obras necesarias para completar este programa, todavía sin concluir, han sido espectaculares por su envergadura. La ley de Riegos del Alto Aragón, no obstante, no era el primer intento de regar en estas tierras.
M.O., como corresponsal de El Diario de Huesca en Almudévar, firmaba una carta en el ejemplar del 4 de julio de 1876. En el texto aludía a los pantanos de Montmesa, como elemento clave para el desarrollo de la zona: “abrigábamos la esperanza de que con la construcción de los proyectados pantanos de Montmesa, pudiera cambiar de faz este suelo; pero esta obra tan cacareada, no la vemos pasar a vías de hecho, por causas que yo no conozco; pero que a todo trance debían removerse no perdonando sacrificios de ningún género para que fuera una verdad práctica su realización”.
Unos años después, el 3 de julio de 1882, el corresponsal de Almudévar, en este caso, sin firma, hablaba de “un gran pantano en Montmesa, que podría hacer regables las dilatadas llanuras de Almudévar, Tardienta, Gurrea de Gállego, Alcalá de Gurrea y de otros pueblos. Se levantaron planos, se hicieron proyectos, llegaron a celebrarse tratos y convenios entre lo que parecía Empresa y los futuros regantes; pero el pantano pasó a la historia en estado de proyecto”.
Un año más tarde, el 22 de mayo de 1883, en La Ilustración Española y Americana se aludía al proyecto del pantano de Ortilla, “el más importante” de una serie de proyectos para regulare caudales de agua en la provincia de Huesca. Estaba “proyectado por el señor Solana” y la zona regable alcanzaría las 7.000 hectáreas de terreno, “siendo susceptible de ampliación”.

Soriana en la memoria

Soriana
Soriana es una pequeña población deshabitada, muy cerca de Estopiñán y no muy lejos de Caserras. El caserío está disperso por el entorno de la iglesia parroquial, un edificio románico levantado sobre una roca, que domina todo el entorno. Seguro que en la roca de al lado, más altam, habría algún tipo de estructura militar para control de la zona en tiempos medievales. La vegetación se adueña del espacio no cultivado por la mano humana, pero todavía hay quien trabaja la tierra. Un vecino del también cercano Mas Blanc se emcionaba al recordar los tiempos vividos en su pueblo de origen. Estas conversaciones son para vivirlas y suponen los mejores momentos de cualquier excursión por la provincia de Huesca. Seguro.

Una espectacular tormenta



EL agua había hechoi saltar las tapas de alcantarilla en la avenida de los Monegros

La tarde del sábado ha pasado en un instante de una agradable sesión de fútbol en las Residencias a una tormenta espectacular que ha dejado a los espectadores completamente chupidos en el descanso. Los jugadores se han librado. Suerte. El problema no se ha limitado a la mojadura mientras se esperaba a que eso escampara, cosa que no ha hecho hasta estar todos bien calados, sino que el regreso a casa se ha realizado entre tapas de alcantarilla sacadas de su sitio por la fuerza del agua, el líquido elemento saliendo a borbotones con un calor marrón inenarrable y auténticos ríos en algunas calles. La foto se ha tomado a las 18’46 en la rotonda de la avenida de los Danzantes, la de los Monegros y la calle Teruel. Habla por sí sola.