Más oferta laminera en Huesca

Pastas de limón
Diferentes tipos de pastas, el bizcocho y las madalenas forman parte de la última oferta de "bollería fina" que tenemos en Huesca. Las monjas clarisas del convento de la Asunción se han puesto el delantal una vez que la demanda de las tradicionales labores textiles ha perdido volumen. El grupo de las monjas keniatas que hace años forman parte de esta comunidad religiosa femenina llevan el peso de la tarea y el resultado se puede comprar en el convento y algunos establecimientos oscenses. Los lamineros oscenses tienen una nueva tentación.

El calcetín atascado

Aunque parezca cualquier cosa, esto es un calcetím atascado
Siempre hay un calcetín que se atasca entre la goma y la puerta cuando pones la lavadora. Se queda allí, como con miedo, sin atreverse a entrar en el tiovivo de la limpieza mecánica. El resto de la la ropa va y viene, gira, se va, regresa... pero el calcetín no. A veces, hace un amago... pero nada. Luego, cuando recoger la ropa lavada, el calcetín ¿está limpio? ¿Está aclarado o conserva detergente? ¿Por qué siempre es el que se cae al suelo de la cocina y mancha el suelo? ¿De agua o de detergente? Da igual. Está claro que a la lavadora no vuelve. Luego, si al llevarlo se te pone el pie colorado, es que eres alérgico al detergente ese que anuncian como tan excelente. Me parece.

Reconversión

Aceitera de bar reconvertida en florero
La reciente aplicación de una norma que obliga a que las aceiteras para los clientes sean desechables en los establecimientos hosteleros, ha dejado sin uso las tradicionales vinageras de toda la vida. ¿Qué hacemos ahora? En algún sitio se ha producido una reconversión de uso. Esta tarde he entrado en el bar oscense "La Republique" y me he encontrado con lo que se ve en esta imagen. La aceitera ha sido transformada en colorista florero. Había uno por mesa. El camarero me ha explicado que los tiempos no están para tirar nada.

Mejorar con el tiempo, como los buenos vinos

Parroquial de Abay en 1981
La imagen de la torrre de Montañana que había en la entrada anterior demostraba el deterioro de un edificio. El resto del conjunto, como ya quedó reflejado hace un tiempo en otra entrada, tiene mejor aspecto. El patrimonio mantiene distintos grados de conservación, pero hay muchos monumentos que han mejorado con el tiempo. Quede constancia, por ejemplo, con estas dos imágenes de la parroquial de Abay, localidad a escasos kilómetros de Jaca. Lo que permanecen son los tendidos aéreos, que pasan de monumentos, paisajes y cualquier grado de sensibilidad con el patrimonio. Me parece.
 
Parroquial de Abay en 2004

Veinte años no es nada... o sí

Torre del castillo de Montañana en 1983 y 2003
Revolviendo por las carpetas de fotos y diapositivas, encontré estas dos imágenes que contradicen la frase del tango de que "veinte años no es nada". En algunos edificios es mucho, aunque el deterioro venga de lejos. La imagen de la localidad ribagorzana de Montañana está ahora mucho mejor que hace unos años, pero esto no fue siempre así. El abandono de este conjunto monumental viene de lejos. Joaquín Manuel de Moner escribió en La Campana de Huesca, en su edición del 18 noviembre 1894, que “bástanos citar solo lo que en Montañana está acaeciendo ya hace años, que se arruina su Iglesia, su fuerte, su castillo, su palacio, su conjunto de antigüedades fundadas por la orden del Temple y ampliadas por la Orden de San Juan”. No hay que irse tan lejos para ver lo que puede suceder cuando algo no se cuida. Las imágenes qua compañan este texto son de 1983 y 2003.

La otra procesión

Nueva imagen del Coso Bajo entre las cuatro esquinas y la plaza de San Lorenzo
La Semana Santa oscense ha tenido este año una nueva, aunque efímera, procesión. Es la que hemos protagonizado los oscenses tomando las medidas del tramo del Coso Bajo remodelado, dentro del plan de peatonalización de los cosos que lleva a cabo el Ayuntamiento. Como en botica, hay para todos los gustos. Pero cambia un concepto básico durante siglos: un camino o carretera con prioridad para vehículos es ahora una zona de paseo, como antaño lo fueron la Alameda o el Paseo de la estación. El tiempo dirá si el acierto acompaña o no.

¿Dónde has estado estos días?

El castillo de Loarre con aspecto de postal de los 60
Parece obligatorio realizar un espectacular viaje a lugares lejanos durante los días festivos de la Semana Santa. Si no es así, a la vuelta, pierdes protagonismo en las tertulias y te miran como si fueras de un submundo porque no has ido de vacaciones a un sitio, el que sea, pero lejos. Bueno, no hace falta en Huesca viajar mucho para irse lejos. Simplemente con visitar el castillo de Loarre te ves transportado al más medieval de los mundos que te puedas imaginar. Además, si eres comodón, tienes aparcaniento, servicio de guías y bar con tienda para algún recuerdo. ¿Qué más puedes necesitar? ¿Agua? Pues aquí tienes un azud, entre Arbaniés y Castejón de Arbaniés, muy cerca de Siétamo, que tranquiliza el espíritu y colma la retina de colores. Además puedes barruntar el esfuerzo que suponía hacer una parada en el el río para llevar el líquido elemento del Guatizalema al inevitable molino y los posteriores huertos.
Azud entre Arbaniés y Castejón de Arbaniés

Los Porches y la zona peatonal

Vehículos aparcados en los Porches de Galicia
Es una casualidad provocada por las obras de peatonalización del Coso. Pero no deja de ser curioso ver los Porches con vehículos aparcados a ambos lados, algo que no sucedía desde hace bastante tiempo. Pasarán las obras en los Cosos, llegarán a los Porches y ya no veremos más coches aparcados aquí. Una curiosidad producto de la casualidad.

Alavés, el deterioro que no cesa

Alavés es una localidad del valle del Guarga, despoblada en la segunda mitad del siglo XX, como otras poblaciones de su entorno. Muchos supimos de su existencia cuando, en la década de los 80 de la pasada centuria, se puso en marcha la variante de Monrepós en la N-330, la carretera que sube desde Zaragoza a Huesca, Jaca y Francia. En ese tiempo fotografié lo que quedaba de Alavés. Casas espaldadas, la parroquial sin tejado y con su solitaria espadaña sin campana, una borda muy interesante, un cobertizo enfrente definiendo el espacio de la era, un horno en una vivienda, alguna ventana decorada o alguna inscripción marcando una fecha, un almacén todavía con su tejado de lajas de piedra... Han pasado 28 años de esas fotos y esta semana hice lo propio y el deterioro era, lógicamente, mucho mayor. La única novedad era la torre de telecomunicación, a modo de totem de la sociedad del siglo XXI. La luz llegó a Alavés un poco tarde.
Aquí hay unas fotos, del momento actual y de 1986, para comparar.
Entrada a Alavés en 2104

Entrada a Alavés en 1986
La repoblación de pinos se ha hecho con el terreno, ocultando espacios y limitando el paisaje. La vegetación reina por todas partes ocupando el sitio que antes tuvieron los pocos habitantes de Alavés. Así sucede en la parroquial.

Interior de la parroquial en 2014

Interior de la paroquial en 1986
Antes de llegar al pueblo, a la izquierda, según llegamos de la carretera nacional, está el espacio que ocuparon la borda, la era y el cobertizo. Esto queda de este último.

Cobertizo de la era en 2014
Cobetizo de la era en 1986
Hay localidades que se despoblaron por las dificultades que se daban para sobrevivir a sus habitantes, la realización de obras públicas que siempre benefician a los de lejos o, antiguamente, por enfermedades que diezmaban la población. En cualquier caso, una ermita en mitad del campo como único restos de una localidad o un pueblo como Alavés invitan a soñar e imaginar cómo se vivía por esas latitudes. Lo malo es que el deterioro constante, a veces, elimina hasta la poesía. Pero para compensar, siempre está el paisaje, como esta vista de la Peña Oroel desde Alavés:

Desde Alavés hacia la Peña Oroel

Un paseo por Rodellar, la Virgen del Castillo y Cheto

Aérea situación de la ermita de la Virgen del Castillo

El entorno de Rodellar, localidad situada al norte del Somontano de Barbastro, es un auténtico paraíso para los aficionados a los deportes de aventura. También hay posibilidades para dar un tranquilo paseo por su entorno más próximo, conociendo la ermita de la Virgen del Castillo.

Hasta Rodellar hemos llegado por la carretera HU-341 desde Biarge y hasta esta localidad por la A-1227 (desde Aguas o Abiego) o la A-1230 (desde Adahuesca). Abundan los negocios relacionados con la hostelería y el deporte de aventura. 

Vivienda en Rodellar
Las casas se alinean a lo largo de una plataforma con una plaza rectangular como centro. La iglesia parroquial, del siglo XVI, está en el extremo contrario al de llegada, quedando el alto sobre la profundidad labrada por el Mascún. Al otro lado de un barranco, en un plano más bajo, hay otro grupo de casas, el barrio de la Honguera. 

Iglesia parroquial de Rodellar


 
Ventana de la torre de la parroquial

Casa Boticario y la memoria del farmacéutico

Casa Boticario en Escarrilla

Diferentes localidades altoaragonesas conservan entre sus calles edificios denominados Casa Boticario. Es posible que ahora no exista una farmacia en esa población o que el farmacéutico actual no tenga ninguna relación con la familia propietaria de ese inmueble.
Casa Boticario es la memoria que ha dejado un antiguo farmacéutico que ejerció en esa localidad hace tiempo, tal vez miembro de una saga familiar dedicada a la elaboración de medicamentos. 

Escudo en la fachada de Casa Boticario en Loporzano
Las hay que conservan el local dedicado a despacho de farmacia, un casi borrado pero legible rótulo pintado sobre una ventana que indica “Botica” -En Castejón de Sobrarbe- o una  puerta adovelada centrada en una ruina casi total, como sucede en Loporzano.
En este edificio estuvo la botica en Castejón de Sobrarbe

A veces, la memoria de los boticarios permanece en los lugares donde desarrollaron su trabajo. 


Casa Boticario en Palo

A veces se conserva la casa de la familia de donde salió una importante saga familiar en la farmacia oscense, como es el caso de la Casa de los Llanas de Fonz.


Casa Llanas en Fonz

En Lupiñén se conserva Casa Boticario. Es un edificio reformado, que conserva un escudo de España en su fachada.


Escudo de Casa Boticario en Lupiñén

Los edificios son de características muy diferentes. Van desde la casa sencilla hasta inmuebles de empaque.


Casa Boticario en Angüés

En Yebra de Basa está Casa Boticario. Aquí comenzó, antes de trasladarse a Sabiñánigo, Leonardo Coli Escalona.


Casa Boticario en Yebra de Basa
A veces, el recuerdo es solamente la memoria, pero tal vez la reforma de la fachada haya respetado algún elemento decorativo que tenía cuandoe farmacia, como sucede en Ayerbe.

Detalle decorativo en la fachada de Casa Boticario en Ayerbe