Homenaje a un Simca 1200

El Simca 1200 estacionado en lo que fue Baranguá

Esta imagen de Baranguá viejo la encontré buscando diapositivas de otro lugar de la provincia. Me suele pasar. Este paraje siempre me ha llamado la atención, pese a su ruina, desde que lo vi por vez primera en 1983. A ese momento partenece la foto. Pero lo traigo aquí porque aparece el Simca 1200 en el que acompañaba a mi hermano Fernando en sus viajes por la provincia en la década de los 80 del pasado siglo. Dibujaba los Rincones del Alto Aragón para la página de "Huesca al día" en el Heraldo de Aragón. Era un coche "muy trotero", que a veces metía Fernando por lugares complicados, pero que nunca nos dejó tirados. Un buen coche. Supongo que se lo vendería nuestro primo Ignacio. Dos años después, cuando le compré mi primer coche, un Peurgeot 205, uno de los motivos que tuve en cuenta era que llevaba el motor del Simca 1200. También nos metimos por más de un berenjenal con el 205, pero el homenaje lo dejamos para otro día.
Aquí incluyo el dibujo de Baranguá viejo que se publicó en el citado diario el 17 de diciembre de 1983. Para llegar aquí deberemos situarnos en Hostal de Ipiés, en la carretera de Huesca a Sabiñánigo. SI tomamos el desvío que indica a Orna de Gállego, llegaremos enseguida a esta pardina que fue pasto de las llamas en la pasada centuria.

Baranguá viejo, 1983 (plumilla de Alvira Banzo)

Ribagorza desde San Esteban del Mall

Desde San Esteban de Mall hacia el valle de Lierp y el Turbón
Parecía que iba a descargar una tormenta de mil demonios, pero a última hora de la mañana se había despejado bastante. El 26 de junio fue un día de nubes y claros en la Ribagorza y permitió dejar constancia de momentos como este. La foto está hecha en San Esteban de Mall, a donde se llega desde La Puebla de Roda. Este pueblo está al pie de una gran roca en la que se levanta la ermita de la Virgen del Tozal, que todavía es un  mirador más privilegiado que el pueblo. Pero, por ahora, lo dejamos con esta imagen.

Sistemas de comunicación



Estas flores no tienen que ver con este escrito, pero me apatecía publicarlas

Pese a las nuevas tecnologías y todos los aparatitos electrónicos que permiten la constante comunicación de nuestros jóvenes y adolescentes, todavía hay quien recurre a sistemas más tradicionales, como es el patio de luces.

Hola, dice el primero. Saluda el segundo y responde que sí a la pregunta de si hoy podría. Supongo que sería cuestión de ir o no a la piscina. La madre del segundo niño, por lo escuchado, dejaba a su hijo y la conversación seguía con las instrucciones que impartía el primero de los actores. Por cierto, según apuntaban los rapaces, las notas habín sido buenas. Me pareció entender.

Hace poco escuché una conversación cerca de casa en lo que no hace muchos años eran nuevas tecnologías: el portero automático. Aquí hay que concretar la hora para evitar hablar a la calle, pero la comunicación es alta, clara y barata, tal vez ausente de intimidad, pero para una urgencia siempre está a punto.

No obstante, la mayoría de reuniones de gente joven destacan ahora por el silencio como elemento común y la tendencia a bajar la cabeza hacia el teclado del móvil para ¿hablar con sus amistades? Pero, ¿no están ya juntos?

Bueno, cierro la ventana que los del patio de luces no paran de hablar.

Las cintas se trenzaron en la plaza del Ayuntamiento de Tarbes

Resultaba curioso ver a los danzantes de Huesca en las calles de Tarbes en medio de una tarde muy nublada y húmeda, lejos del sofocante calor de la mañana de San Lorenzo en Huesca. El tiempo estuvo a punto de gastarles una mala pasada y unas gotas antes de la cabalgata en la que participaron hizo pensar a más una persona que la cosa  podía ir mal. Pero no fue así. Los danzantes de Huesca protagonizaron la cabalgata de las fiestas de Tarbes, celebrando este domingo, día 22, los 50 años de hermanamiento entre la capital de los Altos Pirineos y la capital del Alto Aragón. Curiosa cabalgata en la que, entre las carrozas, aparecía una con las oscenses pajaritas y niños vestidos de blanco y verde.

Los niños de Tarbes sonreían con su imagen de peñista oscense
Fue muy curiosa la presencia  en esta cabalgata gestiva de un nutrido grupo de motoristas y una buena muestra de vehículos históricos.

Ocupantes de uno de los vehículos convenientemente integradas en la época del "utilitario"
Pero desde el punto de vista oscense, lo más llamativo fue la presencia de la Banda de Música de Huesca, impecable como siempre, y nuestros dances. En medio de la cabalgata, ver el palo de las cintas recortado sobre la fachada del Ayuntamiento de Tarbes, no dejaba de tener su curiosidad.

El vals de las cintas llegaba a su ecuador y el palo estaba trenzado

Los danzantes fueron desgranando cada uno de los dances sufriendo el calor húmedo que se había adueñado de Tarbes. Los habitantes de la ciudad gala seguían con interés sus evoluciones por el centro de la ciudad.

Palos, espadas y cintas fueorn dueños de las calles de Tarbes
La cabalgata acabó en la plaza donde estaban las casetas que protagonizan la fiesta en Tarbes y allí repitieron todas y cada una de las danzas. El círculo humanos en torno a nuestros danzantes era grueso y el interés, patente.

Danza de los palos en la recta final de la cabalgata
Los danzantes de Huesca tienen una nueva fecha para su historia: la tarde del  22 de junio de 2014 en Tarbes. Y como mudo testigo de todo, la pajarita de Ramón Acín junto a la Casa Consistorial.


Los danzantes de Huesca han actuado en Tarbes

Los danzantes durante su actuación en las calles de Tarbes
Este se cumple el quinquagésimo aniversario del hermanamiento entre Tarbes y Huesca. Son cincuenta años de relaciones entre ambos municipios que merecían una celebración especial, coincidiendo con las fiestas de la capital de los Altos Pirineos. El hecho destacado llegó de la mano -o menor dicho del sable, las cintas y el palo- de los danzantes oscenses. Poco dados a actuar fuera de Huesca y las fiestas laurentinas, hicieron una excepción y esta tarde han sido los protagonistas de la cabalgata festiva en Tarbes.
El "jumelage" y su celebración han quedado plasmados en otro elementos muy oscense. Una reproducción de una de las pajaritas del Parque Miguelo Servet está situada junto a la fachada principal del Ayuntamiento de Tarbes. La mano de Ramón Acín sigue viva pese al transcurrir del tiempo.

La pajarita ha protagonizado también la celebración


Coronación de reyes en España, Castilla o Aragón

Recreación del ábside románico de la Catedral de Zaraqgoza (http://www.aragoninvestiga.org/Un-paseo-virtual-por-la-Zaragoza-medieval/.Consultada el 18 junio 2104)


Una revista del corazón publicaba recientemente que Felipe VI sería proclamado y no coronado porque “en España no se corona a los reyes desde hace más de 600 años, con Juan I de Castilla en 1379. Desde entonces, los reyes españoles no lucen coronas ni mantos de armiño”. En ese año, que se sepa, no existía España como reino y, en consecuencia, no existían reyes españoles.
En Aragón, que era en esos momentos un importante reino cristiano en la Península Ibérica, el ceremonial era diferente, como nos relata Antonio Durán Gudiol en un artículo titulado “El rito de coronación del rey de Aragón”. (Argensola, 103, año 1989). El caso es que se conserva en el Archivo de la seo oscense un manuscrito en pergamino, del siglo XIII que, entre otras acciones litúrgicas, recoge la coronación de los reyes aragoneses. 
La ceremonia se celebraba en la Catedral de Zaragoza. El repaso a las coronaciones que hace Durán en este artículo nos sirve para conocer qué havcían los reyes aragoneses en tiempos anteriores a la unión con Castilla y al nacimiento de España.
Jaime II, en 1291, fue el último rey aragonés coronado según el ceremonial romano, lo que suponía recibir la corona de manos de una autoridad eclesiástica. Alfonso IV, en 1328, modificó el ceremonial y “él mismo se armó caballero, se coronó y tomó por sus manos el globo y el cetro”, según relata Antonio Durán. Pedro IV se coronó rey el 14 de abril de 1336. Juan I juró los privilegios de Aragón sin ceremonia litúrgica en 1388. Martín I se auto-coronó rey el 13 de abril de 1399 y Fernando I hizo lo propio el 11 de febrero de 1412. Durán Gudiol explica que “los sucesores de Fernando I, sus hijos Alfonso V y Juan II, se limitaron al inicio de sus reinados a jurar los fueros de Aragón en poder del justicia con cierta solemnidad en la misma Catedral de Zaragoza”. Haría falta ahora conocer qué sucedía en ese tiempo en Navarra, que entonces era otro reino como Castilla o la Corona de Aragón, o en Al Andalus, que algo harían con su máximas jerarquías. Supongo.

Tiempo de trashumancia

El rebaño pasa por la calle oscense de Doña Sancha
El sonido de las esquilas es un despertador original. Puede escucharse em Huesca tres o cuatro veces al año, en las fechas en que los rebaños bajan o suben del norte al sur para buscar pastos o el cobijo de los establos. Según. Hoy se ha producido esta situación. Eran las siete y cuarto de la mañana, aproximadamente. Como ahora viene el calor, está claro que suben a cotas más altas donde sea más llevadero sobrellevar el clima. Supongo.
El rebaño llega a la calle Teruel

Los danzantes de Huesca actuaron en octubre de 1882


Alfonso XII y su comitiva, por el Coso, el día en que inauguró las obras del Canfranc (La Ilustración Española y Anericana, 11 noviembre 1882)
Este domingo día 22, actúan los danzantes de Huesca en Tarbes. No es habitual que se prodiguen estos bailes fuera de las jornadas laurentinas, pero la celebración del "jumelage" con nuestros vecinos galos lo merece. Estos días se han mencionado otras situaciones extralaurentinas en la que han actuado los danzantes. Aporto al listado esta, producida en el siglo XIX, también con un motivo bastante importante.
Huesca vivió los días 22 y 23 de octubre de 1882 unas jornadas de intensa actividad. El primero de estos días vino a Huesca el rey Alfonso XII para poner la primera piedra de las obras de la línea del ferrocarril a Canfranc. Como antesala de lo que sería nuestro "canfranero", la cosa fue más bien lenta. Las obras efectivas tardaron varios años en comenzar. El tren no llegó a Jaca hasta 1893 y el ferrocarril internacional no se inauguró hasta el 18 de julio de 1928. Entonces reinaba ya Alfonso XIII. Por cierto, en las crómicas de esos días se hablaba de que Alfonso XII había colocado la primera piedra de la nueva estación de ferocarril para Huesca, pero de eso nunca más se supo.
El caso es que, entre los actos festivos de la segunda jornada figuraron los bailes de nuestros danzantes:  “los tradicionales danzantes han ejecutado sus bailes de costumbre frente a las casas de los señores alcalde y concejales”. Así se reflejaba en la crónica del diario madrileño El Liberal, en su ejemplar del 25 octubre 1882. La firmaba desde Huesca, Laín.
Sería Pedro Laín Sorrosal, nacido en Escarrilla y afincado en Huesca. Cirujano del Hospital Provincial, fue uno de los primeros colaboradores de Manuel Camo en su Diario de Huesca, en el que llegó a ser redactor jefe y director.


 


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La memoria de San Quílez de Zuferri

A la izquierda, restos de un edificio en San Quílez de Zuferri


Cuando me iba de la Tosquilla, una aldea próxima a Torres del Obispo, el vecino con el que hablaba me comentó la existencia de una ermita junto al camino a Juseu, que se veía desde esta aldea. Me dirigió la mirada hacia unos campos que hay enfrente, a lo lejos, entre los que se veía el pequeño edificio. Allí, me explicaba, junto a unas carrascas y unos almendros. Tiene que tomar la carretera a Juseu, hasta el cambio de rasante, dejar el coche a la derecha y tomar el camino que sale enfrente. No tiene pérdida. Era cierto. Un paseo entre almendros era la antesala de nuestro destino en una agradable mañana del 28 de abril.

El lugar desprende tranquilidad entre campos de cereal, arbolado, flores de distintos colores, suaves lomas y un cielo azul que ilumina todo el campo dando un brillo especial al verde de los sembrados, entre aromas de lavandas, romeros y tomillos.

En este marco se mantiene en pie a duras penas una ermita que está dedicada a San Quirico, el niño martirizado por afirmar que era cristiano en tiempos de las persecuciones romanas. Quirico es nombre castellano, en catalán se dice Quirce y aquí Quílez o Quili. Siendo esta tierra de transiciones en muchos sentidos, he leído mencionado este pequeño templo como Ermita de San Quirce, San Quirico, San Quílez o San Quili de Zuferri. Si buscas en Internet la palabra Zuferri aparece a menudo como un apellido, pero hubo un tiempo en que fue una pequeña aldea en la Ribagorza, entre Torres del Obispo y Juseu. El lugar, aunque despoblado y arruinado excepto la ermita, desprende una curiosa atracción. Esta imagen puede dar una pista.