Peripecias de unos restos reales entre Montearagón y San Pedro el Viejo

Castillo de Montearagón
Ahora que está de actualidad en Huesca el rey Ramiro II, el Monje, he encontrado un artículo que escribí sobre su hermano, Alfonso I, el Batallador, y que publiqué hace unos años. Vamos allá. 
Poco podían pensar los miembros de la comisión de Monumentos históricos y artísticos de la provincia que su iniciativa de trasladar los restos del rey Alfonso I, el infante don Fernando y una infanta niña desconocida desde Montearagón a una iglesia de Huesca tardara en culminarse 75 años. Todo comenzó con la Desamortización, que dejó en 1843 en manos de particulares el castillo abadía de Montearagón. Tuvo su momento más importante, al depositar los citados restos en una capilla del claustro de San Pedro el Viejo. Terminó en 1920, cuando se decide construir sepulcros para dos de los restos trasladados y convertir la capilla de San Bartolomé, en San Pedro el Viejo, “en un verdadero Panteón Real”.
La comisión de Monumentos históricos y artísticos de la provincia de Huesca editó en 1845 una sencilla publicación que recogía el traslado de los restos del rey Alfonso I el Batallador, el infante don Fernando y una infanta niña desconocida desde la cripta de la iglesia de Montearagón a los claustros de San Pedro el Viejo. Se confeccionó en la Imprenta de la viuda de Larumbe y el texto recoge el origen de la iniciativa, el traslado provisional a la iglesia de San Vicente el Real en 1843 y la solemne ceremonia, celebrada el 29 de junio de 1845, para su depósito definitivo donde todavía permanecen hoy.“La Diputación arqueológica de la provincia”, comienza la narración, se había marcado como objetivo el salvar los restos del rey Alfonso el Batallador, el infante don Fernando y una princesa niña “cuyo nombre se ha perdido en la oscuridad de los tiempos”.

 
Publicación con la ceremonia fúnebre en memoria de Alfonso I


Pineta, la Balle Berde



Valle de Pineta desde el parador nacional

Miraba datos sobre la ermita de la Virgen de Pineta y consulté el libro de Roque Alberto Faci sobre el culto mariano en Aragón escrito el año 1792. Llamaba al paraje donde se levantó el edificio la Balle Verde. Es un nombre muy acertado. Esta foto es del 11 de septiembre. En otros parajes, el verde no sería el color dominante a estas alturas del año, cosa que aquí sí ocurre. El fondo del valle de Pineta es impresionante. Aquí es cierto lo de que una imagen vale más que mil palabras.

Hace 150 años que llegó el tren a Huesca

Dos imágenes de la maqueta de la antigua estación de Huesca
Este mes de septiembre se cumple el aniversario número 150 de la llegada del tren a Huesca. Con este motivo, la Asociación Altoaragonesa de Amigos del Ferrocarril ha organizado un reunión de amantes de las maquetas ferroviarias, que han ofrecido en Huesca la calidad de su trabajo. Han llegado desde diferentes lugares de la geografía española y han dehado muestra de su saber hacer. Había maquetas muy espectaculares, aunque como tira la tierra, las de la estaciones de Canfranc y Huesca habrá sido las más comentadas. Este mundo contempla haste el último detalle y el resultado es espectacular, tanto en lo ferroviario como en todo lo que lo adorna. Visita obligada. 


Los restos del naufragio

Operarios dejan en un camión las ramas rotas en la calle Teruel




La noche del domimgo descargó sobre Huesca una fuerte tormenta de relámpagos, agua y viento que fue muy intensa en algunos momentos. La intensidad de la precipitación provocó las tradicionales inundaciones de bajos, sótanos y cruces de calles como el de Martínez de Velasco y Juan XXIII, habitual en estas situaciones.
La ciudad es como un milhojas, con capas diferentes, positivas y negativas, viejas y nuevas, de origen diverso y fin variado. Pero la que corresponde a la preparación de la ciudad ante estos fenómenos meteorológicos no es la más acertada de todas. Me parece.


La calle del Parque también ha sido punto de recogida de ramas caídas por la tormenta

Un domingo de romerías

El partido acabó con la lluvia como coprotagonista
El domingo ha sido una jornada romera, religiosa por la mañana y civil por la tarde. La ermita de Salas fue marco de la segunda de las romerías anuales a este santuario oscense. Misa, reparto de torta y festival de jotas componen tradicionalmente el programa. Menos gente que en la de mayo, seguramente porque todavía era mañana de piscina o excursión.
Ermita de Salas

Por la tarde, romería quincenal al pie de la ermita de San Jorge, en el campo del Alcoraz. Un empate con el Sestao que supo a poco. La lluvia adornó el final del encuentro y los del gol norte pudimos pasar a General, con su visera protectora. Intensidad intermitente ante un ordenado equipo que no lo puso fácil. Manolo, Toño y Miguel adormaron el tiempo con sus acertados comentarios y así aprendí un poco más. Hubo de todo, expulsiones incluidas. Qué tensión. Luego fue preciso volver pronto a casa para no mojarse, aunque la tormenta fuerte no llegó hasta entrada la noche.
La amenzante tormenta estuvo sobre el campo todo el partido

San Nicolás de Bujaruelo en 1989

Puente junto a San Nicolás en 1989, con mis padres como improvisados protagonistas. 
Creo que la hizo mi sobrino Sergio
Repasando una serie de diapositivas que hice a finales de la década de los 80, he encontrado estas de San Nicolás de Bujaruelo. Corresponden a un viaje que hice con mis padres para ver a su nieto y mi sobrino Sergio, de campamento con el grupo de boys scouts madrileños al que pertenecía. Viendo el estado actual de la ermita, cabe pensar que se llegó tarde, pero así es esta tierra. 
El viaje me sirvió para dar contenido a uno de los programas de verano que hacía en 1990 en Radio Huesca  con excursiones por la provincia. En este aspecto excursionista he cambiado poco, solamente en el soporte. Incluyo el texto íntegro que redacté porque así escribía yo en ese momento, sin repasar los textos, con la prisa típica de la radio... El acceso al lugar, ahora, es más cómodo que en ese tiempo.
"Huesca, 23 Agosto 1.990.- Para llegar hasta Bujaruelo deberemos hacerlo primero a Torla. Para ello, podemos ir desde el Oeste, por Biesca y el puerto de Cotefablo, o desde el Este, por Fiscal y la carretera de Broto. Ambos trazados se encuentran ahora bajo la denominación carretera Nacional 260, o vía sub-pirenaica.
Una vez en Torla, seguimos hacia el norte y, poco después, en el Puente de los Navarros, giramos a la izquierda; si lo hiciéramos a la derecha iríamos a Ordesa. A partir de aquí abandonamos el asfalto. La pista, de 9-10 kilómetros, que nos llevará a San Nicolás de Bujaruelo, está en unas condiciones lamentables. Si tiene la oportunidad de ir en un todo terreno, su utilitario lo agradecerá; no obstante, son muchos los turismos que circulan por este camino, siendo cuestión de ir con el máximo de los cuidados. 
Ábside de San Nicolás en 1989. Las cubiertas ya no existen
En San Nicolás, una agradable pradera servirá para el descanso. Una línea de alta tensión, no obstante, nos devolverá la realidad del siglo XX. Lucien Briet escribía en el año 1.911 que el camino de la garganta de Bujaruelo “es de herradura y muy poco cuidado, más su aspecto alegre y romántico es bastante pronunciado para dar al olvido todos sus defectos". No dista mucho el estado actual del que entonces ofrecía: no obstante, el destino final bien vale un ligero sufrimiento.
Bujaruelo es un lugar ligado al Camino Medieval que tenía en este punto una Hospedería o albergue para viajeros. Hasta entrado este siglo hubo, también, un puesto aduanero, El puente, la iglesia de San Nicolás y unas pocas edificaciones han sido elemento constante durante siglos. Albergue, puesto aduanero, Mesón y edificios anexos para este tipo de servicios... hoy en día sigue habiendo un mesón,  la iglesia está arruinada y el resto de construcciones destinadas al montañismo y la acampada. El templo y el puente sobre el río Ara son medievales. Según escribe Cayetano Enríquez de Salamanca, la "iglesita románica del siglo XIII se ha ido cayendo a pedazos en las dos últimas décadas sin que nadie haya movido un dedo para impedirlo". 
Interior de la ermita de San Nicolás en 1989
De Bujaruelo como paso a Francia en el medievo queda constancia en el trabajo de Anchel Conte “El desarrollo comercial y mercantil de l'Aínsa durante la Edad Media", publicado en El Ríbagorzano; en un mapa, figuran Hospital y Puerto de Bujaruelo como refugio y paso a Francia para los comerciantes ainsetanos del Medievo. Una imagen de cómo era Bujaruelo, tanto literaria como gráfica, se puede encontrar en el libro de Lucien Briet, "Bellezas del Altoaragón". Otros autores, viajeros del Pirineo, han pasado por Bujaruelo y han descrito el paraje con mayor o menor agrado. 
Puerta en el interior de la ermita en 1989
De todo lo destacable de Bujaruelo, se llevaba la peor parte en estas descripciones el Mesón. Algo que no ocurre ahora, dado que el servicio que presta es destacable por lo positivo. En el pasado verano tuvimos la oportunidad de degustar en sus instalaciones un excelente plato de judías blancas, que hace olvidar el mal trago del camino de acceso desde Torla. Quede dicho". Han pasado muchos años, pero recuerdo esas judías blancas como algo muy bueno. Habrá que volver para ver si se mantiene la oferta gastronónica.

Aquí figuro, hercúleo yo como siempre, junto al ábside de San Nicolàs en 1989. También la hizo Sergio