La estacion de Ayerbe en la memoria del Canfranc

Aguada en Ayerbe

La estación de Ayerbe forma parte de la línea de Huesca a Canfranc. Como línea internacional entró en servicio el 18 de julio de 1928. Pero el tren circuló entre Huesca y Jaca, y por lo tanto por Ayerbe, desde 1893. Pese al paso del tiempo y los avatares de esta línea, la estación conserva muchos elementos de interés.

Enclavamiento con llaves de la estación de Ayerbe
El repaso a la prensa oscense, entre otras noticias, permita saber que en 1889, «están abriéndose los cimientos para el muelle de mercancías de la importante estación de Ayerbe, y anteayer se hizo el replanteo general del edificio, acopiándose a la vez piedra y materiales para éste y el puente y acueducto próximos». Lo indicaba El Diario de Huesca el 14 de septiembre de 1889.

Depósitos de agua para las máquinas de vapor
Dos años después llegaba la primera locomotora a la estación de Ayerbe. En el ejemplar de este diario, el 30 de julio de 1891 se publicada este despacho: «AYERBE 30 Julio.—11'35 m.—Núm. 230. Ha llegado a las once de esta mañana la tan deseada locomotora, siendo saludada con los acordes de la banda de música y general repique de campanas, como precursora de incalculables beneficios futuros. Han presenciado tan solemne acto el alcalde con una comisión del Ayuntamiento, un distinguido séquito y numerosas gentes atraídas por la novedad del suceso.
Los viajeros y notables personas asistentes al acto han sido obsequiados con un suculento lunch, y la corporación municipal ha dado un abundante almuerzo a los trabajadores de la brigada destinada a sentar la vía. 

Numerosa concurrencia perteneciente á todas las clases sociales. 
Entusiasmo indescriptible.— V.».
Habría que esperas otros dos años para comenzar la circulación entre Huesca y Jaca por Ayerbe. Esto sucedería en el verano de 1893.

Edificio de la estación de Ayerbe
En ese mismo ejemplar del 30 de julio de 1891 de El Diario de Huesca se incluía esta información titulada «La locomotora en Ayerbe». Decía así:
«Inadvertidamente para la generalidad, pero ante la presencia de algunos que sienten vivo interés por la pronta construcción del ferrocarril internacional en sus secciones hasta Jaca, movíase esta mañana la locomotora número 405 por las inmediaciones del portazgo de la carretera de Zargoza, dispuesta para hacer por primera vez su recorrido hasta Ayerbe, a cuyo punto llega ya el tendido de la vía.
Engalanada la máquina con flores, escudos y banderas, y colocada á la cabeza del tren ordinario destinado al servicio del material ferroviario, habrá hecho entre nueve y diez su entrada en la estación de dicha villa, en la que se habían dispuesto festejos y regocijos públicos, y obsequios á los empleados y trabajadores del camino en construcción.
La fecha 30 de Julio de 1891 formará época en los fastos de la trabajadora y republicana localidad alto-aragonesa, pues Ayerbe ha sostenido y viene sosteniendo desde hace muchos años la causa del Canfranc, tanto que sus trabajos, sus sacrificios, sus gestiones han pesado siempre mucho para solucionar la empresa más importante que ha podido surgir para la provincia durante el presente siglo.
Cuando recordamos la explosión del sentimiento popular expresado por los más legítimos representantes de la villa ante las comisiones de estudios del camino de hierro, ante el gobierno de la nación, ante cuantos podían influir en tan vital asunto, y acudimos con el pensamiento á este momento en que el silbido de la locomotora y el vapor interrumpen por vez primera la tranquilidad de las cercanías de Ayerbe para que aquel pueblo desarrolle su bienhechora actividad en una nueva fase, no podemos menos de enviar un cordialísimo y entusiasta saludo  aquel alcalde D. Vicente Sarasa y al Ayuntamiento de su digna presidencia, quienes lo recibirán como genuina representación del nobilísimo pueblo, hacia el cual sentimos el más sincero de nuestros cívicos afectos y la más ferviente de nuestras admiraciones Al terminar las anteriores líneas, recibimos de Ayerbe el telegrama que verán los lectores en la sección correspondiente».

El Pirineo desde el Castellá de Veri

El Pirineo desde el mirador del Castellá de Veri
Hace mil años había en Dos y Veri, aldeas ribagorzanas del Alto Aragón más nororiental, dos castillos desde los que vigilar un camino que venía del Isábena por el puerto de las Aras y La Muria. El tiempo todo lo cambia y el cerro en el que se debía levantar el segundo de ellos hay ahora un mirador. Desde aquí, el Castellá de Veri, se disfruta como desde poco sitios de unas vistas espectaculares del Pirineo, del valle de Benasque en su conjunto. El camino desde Veri al mirador ocupa unos minutos solamente. Impresionante.

Cortalaviña, Arinzué y Lamiana, miradores de Sobrarbe

El valle del río Yaga desde Lamiana
Revilla es el destino final de una excursión muy interesante por el paisaje del que se disfruta. Además, se tiene la posibilidad de conocer cuatro localidades de la provincia: Cortalaviña, Arinzué, Lamiana y el propio Revilla, finalmente. Esta imagen se ha tomado en Lamiana y la mirada se dirige hacia Revilla y la espectacular garganta que hay entre esta población y Escuaín. Tierras de Sobrarbe, siempre atractivas. Este domingo, día 14, hay una aproximación a las tres primeras poblaciones en Diario del Altoaragón. El día 21 completaremos la excursión en Revilla.

1917: 15 horas de tren entre Huesca y Jaca



La linea Huesca-Jaca a la altura de la estación de Riglos

La línea de ferrocarril Huesca Jaca Canfranc no ha dispuesto habitualmente, del mejor material que disponía la compañía ferroviaria que operaba en esta línea. Alfonso Marco, en el libro «Ni contigo ni sin ti. Siglo y medio del ferrocarril en Huesca» explica con detalle lo que circuló en cada época y las escasas ocasiones en que fue material nuevo. Lo hubo, aunque poco.
Pero lo habitual eran los problemas. Y si no por el material, por el combustible. El Diario de Huesca informó en su edición del 17 de noviembre de 1917 sobre un viaje en tren de Huesca a Jaca, que había durado 15 horas. Un récord, según la crónica. Al parecer, la mala calidad del carbón que se utilizaba en la locomotora estaba en el origen de que el convoy no pudiera alcanzar una velocidad mínimamente digna.
Este es el artículo entero con la crónica del viaje: 

VIAJES DE DURACIÓN
De Huesca a Jaca en quince horas
No fue a pie, sino en el tren correo y el lunes último, por más señas, cuando quedó batido e! «récord» de duración en el viaje de Huesca á Jaca. Salió el correo del día 12 de esta estación —primera del calvario a que fueron sometidos los pobres viajeros—  a las once próximamente de la mañana. Todo fue bien hasta el kilómetro 13, donde el convoy paró por primera vez. Unos cuarenta minutos duró la parada, que según manifestaron el maquinista y el fogonero, obedecía a la mala calidad del carbón y a la mala imposibilidad de que la máquina alcanzara la presión necesaria. El tren consiguió llegar a la estación de Ayerbe y hasta continuar la marcha después de su hora larga de descanso. Ni más ni menos que un vejete por la carretera, china, chana, continuaba el tren su fatigoso camino, a paso de tortuga en los repechos. Las seis de la tarde. Ya está en Orna. Los viajeros, hechos ya al vértigo de aquella desenfrenada velocidad, se enteran de que si no era andando o esperando al correo del día siguiente, no llegaban a Jaca. Se inicia la indignación y toma cuerpo la protesta. El capitán de la Guardia civil señor Orts aconseja prudencia y calma. Conferencia con el jefe de la estación y éste pone a disposición de los viajeros el libro de reclamaciones. En nombre de todos la formulan cinco señores con quienes el jefa emplea unas formas lo más distantes de la corrección y de la cortesía. Nuevas recomendaciones de mesura y discreción, a las que el público accede prudentísimo. Y por fin el tren, haciendo el último esfuerzo de leña sus conductores, salió de Orna a las once y media, para llegar a Jaca a la una y pico de la madrugada. El capitán de la benemérita de Jaca, don Julio Orts, dirige un oficio al Gobierno civil relatando lo sucedido.

Andén principal de la estación de Ayerbe

Sierras de Gratal y Guara

Desde la cima de Gratal se ve, al fondo, la de Guara
La jota habla de las sierras de Gratal y Guara para acabar diciendo eso de «Huesca de mi corazón». Subir a la cima de Gratal es un buen desafío para una mañana de junio, sobre todo si el calor ha llegado antes de hora. Da igual. El sendero o el gasoducto tienen presencia permanente de excursionistas que suben a esta cima desde Arguis. Aquí se divisa toda la plana oscense hacia el sur y buena parte del Pirineo hacia el norte. Y a lo lejos, como en la foto, la cima de Guara dando sentido a la jota en cuestión. Tras la vuelta, una buena comida y una siesta reparadora hacen milagros.

Buen balance de «Ni contigo ni sin ti. Siglo y medio del ferrocarril en Huesca» al acabar la Feria del Libro

Estación de Huesca nevada. Fotografía de Fernando Alvira Lizano publicada en la página 162 del libro
El balance que hace el Diario del Altoaragón en su edición de hoy sobre las Feria del Libro oscense deja en muy buen lugar nuestro trabajo «Ni contigo ni sin ti. Siglo y medio del ferrocarril en Huesca». El libro ha suscitado interés.