Trenes, mulos y tejidos de calidad en la Huesca de 1893



Estación de Santa María y La Peña, en la línea Huesca-Jaca

La entrada en servicio de la línea Huesca-Jaca en 1893 tuvo repercusiones inmediatas en la vida económica oscense. La feria de ganado para San André se organizó de otra manera y la posibilidad de viajar «cómodamente en tren » afectó,  incluso, al sector textil de calidad. Así lo aseguraba El Diario de Huesca en su edición del 14 de noviembre de 1893:

Movimiento de viajeros

Los trenes procedentes de Jaca y Sabiñánigo vienen en estos días sobrecargados de viajeros de la montaña, y de algunos franceses, que llegan a Huesca con objeto de ir preparando alojamiento para el ganado mular que han comprado en la feria de Pau, y en otras regiones de la vecina nación.

A pesar de ello, toda la mañana hemos visto que entraban mulares en abundancia que no han utilizado la nueva vía.

También hemos oído asegurar que son muchas las señoras acomodadas de la alta montaña que, aprovechando la primera ocasión que les depara el poder hacer el viaje cómodamente en tren, piensan visitarnos con motivo de la feria, cosa que encontramos a todas luces natural y muy procedente.

Llegué tarde a Ballabriga

El palomar en primer plano y la roca de la Croqueta como telón de fondo
Ballabriga es una localidad de la Rinbagorza, existente en el valle del Isábena. Su acceso está señalizado en la A-1605 a la altura del monasterio de Obarra. Tras subir bastante altura en pocos kilómertros llegamos a esta población. Como en otros lugares del Pirineo, alternan las viviendas rehabilitadas con las que se mantienen tal cual se hicieron o las que han caído víctimas de la ruina.
En función de lo que se puede ver y lo que debió ser, comprobable al ver fotos de edificios en el archivo del patrimonio aragonés, concluyo que llegué tarde a Ballabriga. De haberse mantenido como era hace unas décadas, hubiera visto varias viviendas del tipo «patio», con la casa y los edificios auxiliares formando un ángulo, creándose un espacio cerrado con un muro y una puerta con cubierta de lajas. La foto que acompaña este texto sugiere algo de ello. No obstante, hay que pasar por Ballabriga el día que vayamos a Obarra, algo que debe formar parte del calendario de cualquier habitante de esta provincia, en un momento u otro.